La posibilidad de quedar fuera de la carrera mantiene en alerta a estudiantes de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) que, aunque continúan matriculados, aseguran que viven con la incertidumbre de no saber si podrán concluir sus estudios, tras la entrada en vigor de la Resolución 04-2026 de la Secretaría Técnica para la Atención a las Universidades (SETEC).
En las últimas dos semanas, DIVERGENTES ha recibido decenas de testimonios enviados por estudiantes a través de correo electrónico y redes sociales, en los que expresan temor, angustia e incertidumbre sobre su futuro académico y el riesgo de perder la carrera para la que ellos y sus familias se prepararon durante años.
Estudiantes de universidades públicas y privadas aseguran que sus familias invertieron durante años en una costosa carrera que exige costear libros, gabachas, uniformes, materiales, transporte y alimentación, con la esperanza de verlos graduarse como médicos.
“Hoy levantamos nuestra voz porque también somos seres humanos. Nosotros también enfermamos, atravesamos problemas familiares, sufrimos pérdidas y enfrentamos dificultades económicas. Detrás de cada estudiante hay padres que han invertido todo lo que tienen para que sus hijos puedan convertirse en profesionales”, expresó un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).
No piden menos exigencia, sino reglas justas

Los universitarios aseguran que su preocupación no radica en las exigencias académicas de una profesión que, reconocen, demanda un alto nivel de preparación y una gran responsabilidad frente a la vida de los pacientes.
El grupo de estudiantes de Medicina de la UNAN-Managua afirma que siempre entendió que formarse como médico implicaba largas jornadas de estudio, una elevada presión académica e incluso prepararse por cuenta propia para contenidos que aún no habían sido abordados en clase, una situación que atribuyen a deficiencias en el proceso de enseñanza.
Aseguran que nunca buscaron reducir el nivel de exigencia de la carrera, sino concluir su formación bajo reglas claras, transparentes y aplicadas de manera justa.
“Muchos de nosotros preferíamos repetir una materia y aprenderla correctamente, antes que aprobar sin dominar realmente los conocimientos, porque entendemos que el día de mañana seremos responsables de la vida de otras personas”, expresaron en su escrito.
También reclaman que se reconozca el compromiso con el que asumen la carrera y sostienen que un expediente académico no refleja los conocimientos, la vocación ni el potencial de un futuro médico. Consideran que “la formación exige disciplina, capacidad para aprender de los errores y oportunidades para seguir mejorando”.
Del miedo a reprobar, al de ser expulsados
Hasta hace pocas semanas, Claudia —seudónimo utilizado para proteger su identidad— asegura que su principal preocupación era comprender las lecciones durante las clases, prepararse para los exámenes y esforzarse al máximo para no reprobar ninguna asignatura en la Universidad Católica Redemptoris Mater (UNICA), hoy renombrada Cardenal Miguel Obando y Bravo.
“Sabía que, si alguna vez fallaba, tendría la oportunidad de esforzarme el doble para recuperar la materia, aunque hasta ahora nunca había reprobado una clase”, dice la joven de 19 años.
Desde que la Resolución 04-2026 comenzó a aplicarse, tras su publicación en la primera semana de junio, asegura que llega a la universidad con el temor de que un solo tropiezo académico pueda significar el fin de su carrera. Dice sentirse agüitada, un término popular en Nicaragua para describir una profunda tristeza, porque ya no sabe si podrá terminar los estudios que comenzó hace apenas dos años.
“Al inicio creíamos que esto era solo para las universidades públicas, pero ya vimos cómo han expulsado a un montón de estudiantes en UNICA. Ahora todos sentimos que podemos ser los siguientes”, comentó Claudia.
Nadie sabe hasta dónde llegarán las nuevas reglas
“Nos sentimos afectados emocionalmente y presionados porque ahora sabemos que una sola falla en una asignatura puede implicar la pérdida irremediable de nuestros estudios. Eso es tan doloroso para un estudiante de primer año como para otro que ya está en la fase final de la carrera”, agregó.
Como Claudia, otros estudiantes consultados por DIVERGENTES aseguran que la incertidumbre ya trascendió la carrera de Medicina. Afirman que el temor se extiende entre alumnos de otras facultades, quienes desconocen si las nuevas disposiciones académicas podrían aplicarse también a sus carreras. A ello se suma la incertidumbre de quienes continúan estudiando Medicina y dicen no saber cómo se implementarán estas medidas durante el resto de su formación.
DIVERGENTES no pudo establecer cuántos estudiantes han sido afectados porque las autoridades universitarias, y la SETEC no han divulgado información oficial sobre el alcance de la medida.

Mario, otro estudiante de tercer año de Medicina de la Universidad Católica Redemptoris Mater (UNICA), quien pidió mantener su identidad en reserva, comentó que las consecuencias de la nueva normativa ya se sienten dentro de esa universidad.
“Los de cuarto año quedaron como diez de cuarenta”, afirma. DIVERGENTES corroboró esa información con otra estudiante de la misma carrera, quien confirmó que la mayoría de sus compañeros fue expulsada tras la aplicación de las nuevas disposiciones académicas.
Según ambas estudiantes, el impacto también alcanzará a quienes permanecen matriculados. El grupo de tercer año pasará de dos secciones a una sola y varios alumnos comenzaron a buscar otras universidades con la esperanza de encontrar condiciones que les permitan concluir sus estudios.
“Varios están averiguando para trasladarse. Nosotros también estamos viendo qué hacer”, relata.
El estudiante asegura que incluso compañeros con buen rendimiento académico comenzaron a valorar esa posibilidad. “Imaginate que hasta los del mejor promedio están viendo si se salen también.”
Si bien Mario reconoce que la Resolución 04-2026 abarca a todas las universidades del país, dice que muchos estudiantes aún conservan la esperanza de encontrar instituciones donde la aplicación de las nuevas disposiciones no sea tan estricta o donde, al menos, exista mayor claridad sobre cómo serán implementadas.
Llamado a reconsiderar las nuevas reglas
Los estudiantes consultados por DIVERGENTES coinciden en que la mayor dificultad desde la entrada en vigor de la nueva normativa ha sido la incertidumbre. Aseguran que siguen asistiendo a clases, presentando exámenes y preparándose para convertirse en profesionales, pero dicen hacerlo sin saber si podrán concluir la carrera.
“No queremos que más estudiantes pierdan sus sueños, ni que otras familias vivan el dolor que hoy estamos enfrentando”, expresan.
Mientras esperan que las autoridades académicas reconsideren la aplicación de las nuevas disposiciones, continúan asistiendo a clases con la esperanza de terminar la carrera para la que ellos y sus familias han invertido años de esfuerzo y sacrificio. Reiteran que no piden privilegios, sino la oportunidad de demostrar sus capacidades bajo reglas claras, transparentes y justas. “Solo queremos que nos escuchen”, concluyen.