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“Arriba los pobres del mundo”, la recurrente falsa promesa de Daniel Ortega

Un vendedor ambulante camina, 10 de julio de 2007, frente a un cartel del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) con la efigie del presidente nicaragüense Daniel Ortega en la ciudad de Managua. EFE/Antonio Aragón

Una de las promesas principales de Daniel Ortega durante su campaña en las elecciones del año 2006 fue “pobreza cero” y “hambre cero”. De esa manera, ganó popularidad entre la población desfavorecida que votó por él y le concedió la victoria en unos comicios que tampoco estuvieron exentos de suspicacias. Al cumplirse seis meses de su gestión, las calles se inundaron con propaganda del régimen en la que se leía “Arriba los pobres del mundo”, mismo eslogan que el caudillo sandinista gritó un sinnúmero de veces en su discurso el 19 de julio de ese año 2007, durante el acto de conmemoración del 28 aniversario de la Revolución Sandinista. 

De hecho, en 2021, en un año que tiene programadas unas inciertas elecciones generales, el gobierno Ortega-Murillo sigue insistiendo en el tema. Para muestra una reciente alocución de la vicepresidenta Rosario Murillo este 12 y 13 de julio, en medio de las críticas a la administración por su escalada represiva: “La verdadera batalla es contra la pobreza. Ese es el enemigo, ese es el enemigo que debemos combatir y vencer: la pobreza que nos disminuye a todos, la pobreza que rompe vínculos de fraternidad”. 

En el documento del “Plan de lucha contra la pobreza para el desarrollo humano sostenible 2021- 2026”, el régimen explica que Nicaragua tuvo un crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto (PIB) de 2011 a 2017 del 5% anual, solo superado en la región latinoamericana por República Dominicana y Panamá.

“Así mismo, el país ha tenido un significativo avance en la reducción de la pobreza general y extrema, pasando la pobreza general de 48.3% en el 2006 al 24.9% en 2017 y la pobreza extrema del 17% en 2006 al 6.9% en 2017”, señala el informe. 

¿La “promesa” de reducción de la pobreza realmente ha sido cumplida por el régimen? El equipo de Fact- Checking de DIVERGENTES realizó un análisis de su discurso. Luego de consultar datos e informes se clasifica el cumplimiento de esta promesa como falso.

El primero de julio de este año, en pleno año electoral, el sancionado Ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, presentó nuevamente el Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano 2022-2026. Este plan en líneas generales se sustenta en 12 áreas estratégicas según el régimen:

  • Estabilidad macroeconómica.
  • Reforzamiento de condiciones básicas de las familias.
  • Desarrollo del talento humano.
  • Consolidar bienes y servicios del sector público.
  • Profundizar las políticas de igualdad y equidad de género.
  • Promover el desarrollo de la juventud.
  • Más y mejor producción.
  • Incentivar la economía creativa.
  • Dinamizar comercio y mercados.
  • Ciudades inclusivas y residentes.
  • Medidas ante el cambio climático.
  • Profundizar el desarrollo de la Costa Caribe Nicaragüense (zona especial de desarrollo). 

En los Informes de Liquidación del Presupuesto General de la República se detalla un gasto en pobreza, este desembolso representa “la gestión del gobierno en el destino de los recursos para reducir los niveles de pobreza orientada a garantizar que los mismos lleguen en una forma más directa a la atención de la población, a los efectos de crear las condiciones para una reducción significativa de la pobreza”.

A lo largo de los años este gasto ha ido variando pero en ciertos periodos han mantenido el mismo presupuesto, como se puede observar en la siguiente gráfica: 

Cabe destacar que en el año 2009 el gobierno realizó una reclasificación del gasto en pobreza, iniciado con el presupuesto 2008 y culminado en la formulación del 2009. Algunos gastos clasificados históricamente como de pobreza fueron excluidos de esa categoría. El gasto social aumentó 35.2% en términos reales entre 2009 y 2014. Su estructura funcional no ha sufrido cambios considerables en términos reales en los últimos años, destinando la mayor parte del gasto a educación y salud

Datos de pobreza ocultos

Daniel Ortega, presidente electo y su esposa, Rosario Murillo, saluda a sus simpatizantes celebrando el triunfo electoral en las elecciones del 2006. EFE/Mario López.

A pesar de esto, el régimen ha mantenido los datos relacionados a la pobreza de manera oculta desde el año 2014. Los resultados de la última Encuesta de Medición del Nivel de Vida (EMNV 2014) indican que alrededor de un tercio de los y las nicaragüenses viven en situación de pobreza. Además, la concentración del ingreso que, es relativamente alta en el país, se incrementó en el último quinquenio.

En el año 2017, la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES) publicó el estudio de Incidencia del gasto público en la reducción de la pobreza y la desigualdad donde explican que según los resultados obtenidos, los niveles de vulnerabilidad en Nicaragua son mayores que los niveles de pobreza. Al analizar el Ingreso de Mercado, el 48.2% de las personas se encontraban vulnerables a caer o permanecer bajo la línea de pobreza de US$ 1.8 al día por persona. 

“A medida que la línea de pobreza aumenta, también aumenta la vulnerabilidad, de manera que con una línea de pobreza de US$ 2.0 al día por persona, el porcentaje de población vulnerable es de 51.9% y con una línea de pobreza de US$ 2.6, los niveles de vulnerabilidad son del 59.5% para el año 2017”, señala el estudio. 

El estudio explica que en su conjunto, las intervenciones públicas lograron reducir los niveles de vulnerabilidad entre 6 y 10%. No obstante, se identificó que a pesar de que los programas sociales inciden en la reducción de la pobreza, no disminuyen las probabilidades de los hogares beneficiarios de volver a caer por debajo de la línea de pobreza en el futuro. De hecho, la única intervención que disminuye significativamente los niveles de vulnerabilidad es el gasto social en servicios de salud y educación.

De acuerdo a las estadísticas del Banco Mundial, Nicaragua es uno de los países más pobres de América Latina. La pobreza, definida como vivir con un ingreso inferior a $3.2 por persona por día (en términos de paridad del poder adquisitivo -PPP de 2011). Se estima que en Nicaragua ha aumentado de 13.5 % en 2019 a 14.7 % en 2020, lo que suma aproximadamente 90,000 personas a la pobreza. También, Nicaragua es uno de los países menos desarrollados de América Latina, donde el acceso a los servicios básicos es un desafío constante según los datos del Banco Mundial. 

No obstante, en el informe de pobreza realizado por la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), los resultados de 2019 sugieren que a nivel nacional 44.4% de la población vivía en condiciones de pobreza general y 8.9% en pobreza extrema. 

El gráfico indica que a nivel nacional, la incidencia de la pobreza general primero mostró una tendencia hacia la baja al pasar de 44.7% en el 2009 a 39.0% en el 2015, no obstante dicha tendencia empezó a revertirse, al punto que en el 2019 la incidencia de la pobreza general alcanzó el 44.4%.

En el año 2019, a nivel nacional la prevalencia de la desnutrición crónica fue de 11.8%, lo que sugiere que aún después de cuatro años de vencido el plazo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, no se ha logrado alcanzar la meta de reducir la prevalencia de la desnutrición crónica a menos del 7%.

Generación precaria de empleo

Dos vendedoras de fruta permanecen frente a una valla publicitaria de Daniel Ortega, candidato a la presidencia por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), 2 de noviembre 2006, en Managua. EFE/Roberto Escobar.

El mercado laboral es por excelencia un instrumento irrefutable para la erradicación de la pobreza, a través de ese instrumento que en mayor medida los hogares obtienen los ingresos para satisfacer sus necesidades esenciales. La estructura del mercado laboral y la naturaleza de su estratificación son elementos primordiales para comprender y explicar las causas de la pobreza. Sin embargo, la situación de la generación de empleos en Nicaragua es precaria. 

El sociólogo, economista y analista político Óscar René Vargas explica que la pobreza es un síntoma de la enorme desigualdad de renta y riqueza que existe en el país, una de las más altas de América Latina. Este silencio sobre la pobreza oculta, también, otro grave problema que existe, que es la elevadísima desigualdad de recursos.

“En realidad, hay una relación directa entre pobreza y desigualdades de clase (medidas por el nivel de ingreso). A mayor pobreza, mayores son sus desigualdades de renta. También, a mayor pobreza, encontramos no solo mayores desigualdades de renta, sino también mayores desigualdades de género. De ahí que Nicaragua sea uno de los países con mayor índice de pobreza, con mayores desigualdades de renta y también grandes desigualdades de género”, subraya el experto.

Vargas asegura que la pobreza no es solamente un problema económico y social, también es un problema político. Hay una clara relación entre los dos principales problemas que tiene Nicaragua: la elevadísima tasa de riesgo de pobreza y exclusión social y las enormes desigualdades por clase social y por género. Lo cual están claramente relacionados y responden a una causa común: el enorme poder de los poderes fácticos económicos y políticos conservadores que tienen sobre el Estado, lo cual determina la aplicación de políticas públicas claramente regresivas que favorecen los intereses de las clases más pudientes a costa de los intereses de la mayoría de la población y de los sectores populares.

El Banco Mundial ha apoyado medidas de reducción de la pobreza en Nicaragua a través de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los países más pobres. Para lograr un mejor alcance con las familias más vulnerables del país, los proyectos de AIF aprovechan las iniciativas locales que amplían aún más los recursos limitados y ofrecen resultados sostenibles. Sin embargo, a raíz de la crisis política estos fondos han ido reduciéndose a Nicaragua. 

En marzo de 2021, Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua, informó que el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) aprobó financiamiento para continuar librando la batalla contra la pobreza “exitosamente”. Murillo anunció que 114 millones de dólares habían sido aprobados para siete unidades de salud que van a mejorar su capacidad de atención, siendo así, 85 millones de dólares desde el Banco Centroamericano y 29,55 millones de dólares desde las agencias de crédito de exportación del Reino Unido.

En cambio, Vargas afirma que la solución pasa por desarrollar políticas públicas redistributivas que mejoren la calidad del mercado de trabajo y aumenten la ocupación formal, para avanzar hacia la igualdad de género, el mejoramiento del empleo y ayudar a las familias vulnerables a alcanzar el nivel de calidad de vida que se merecen. “Pasa por derrotar a la dictadura”, finaliza.

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