Francisco ‘Chico’ López Centeno, eterno tesorero del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), pudo seguir esquivando a la copresidenta Rosario Murillo hasta el jueves 14 de mayo de 2026, cuando fue capturado por un convoy de la Policía Nacional y trasladado a la cárcel “La Modelo”. La caída de uno de los hombres más cercanos a Daniel Ortega fue paulatina. Empezó en febrero pasado, cuando fue separado de su cargo, uno bastante sui generis: operador principal de los negocios privados de la familia copresidencial y administrador del desvío de fondos de la cooperación venezolana, especialmente al frente de Alba de Nicaragua, S.A. (Albanisa).
López Centeno también fue presidente de la Empresa Nicaragüense de Petróleos (PETRONIC) y presidente de la Empresa Nicaragüense de Minas (ENIMINAS), cargos a los que tuvo que renunciar en julio de 2018, luego de ser sancionado por Estados Unidos con la Ley Global Magnitsky. En su momento, con el culmen de los petrodólares venezolanos, que alcanzaron más de 4700 millones de dólares entre 2007 y 2018, fue el hombre fuerte de las finanzas del régimen. El ahora extesorero manejaba un entramado opaco que significó una primavera de negocios para los Ortega-Murillo.
Un cargo que sólo se explica por la amistad y lealtad de López Centeno al copresidente Ortega. En 1995, cuando Bayardo Arce le traspasó “el grueso” de los activos del FSLN a López Centeno como nuevo tesorero del FSLN, manejó las finanzas partidarias bajo una relación estrecha con Ortega.
Diversas fuentes consultadas por DIVERGENTES, y que durante años acompañaron al extesorero del sandinismo en diferentes espacios políticos y corporativos, coinciden en que López Centeno era uno de los pocos hombres que podía llamar en cualquier momento, de manera directa, a Ortega.
Sin embargo, con la consolidación del poder de Rosario Murillo en el partido y todo el entramado del Estado, sobre todo después de 2018, la relación de López Centeno con Ortega comenzó a agrietarse. En su momento, Murillo comenzó a asistir a algunas de las reuniones periódicas de Albanisa, realizadas en un recinto conocido como la Cámara China, cerca de Canal 2 y el Carmen, casa y despacho presidencial de los copresidentes. En esos encuentros quedó patente a todos los funcionarios de Albanisa el desdén de Murillo hacia el extesorero del FSLN.

López Centeno era uno de los “cuadros sandinistas de la vieja guardia” leales a Ortega, ese grupo que Murillo ha venido estrangulando durante los últimos años, y cuyos blancos más recientes han sido Bayardo Arce (condenado por lavado de dinero y corrupción), Alba Luz Ramos y Lenin Cerna. López Centeno, si bien es descrito como un hábil operador de negocios, “siempre le ha tenido miedo” a Murillo.
“Chico siempre trataba de no confrontar a Murillo, a pesar de que ella era bien grosera con él en las reuniones. Para que te des una idea, la Rosario le decía ‘mono’ a Chico. Ya sabrás que por su físico”, recordó una fuente que trabajó en Albanisa. “Ella asistía más que todo a las reuniones a las que venía Asdrúbal Chávez para la entrega de cuentas de la cooperación venezolana. Pero cuando estábamos solos con Chico en su despacho, cuando tenía que firmar cheques, y ella lo llamaba, la escuchaba nada más y a nosotros nos decía que él se entendía con el comandante”.
En una de esas reuniones, recuerda la fuente que trabajó en Albanisa, Murillo perdió la paciencia con López Centeno. Fue una sesión en abril 2010, previo a una visita de Hugo Chávez a Managua para “repasar los convenios suscritos mediante Petrocaribe y el ALBA”. En medio de la discusión, Murillo expulsó al extesorero del FSLN de la sala de la siguiente manera: “¡Sálgase, mono!”. Eso significó un quiebre total entre ambos. López Centeno continuó administrando los negocios a pedido de Ortega, quien intervino, para “calmar las aguas”.
El desplome de ‘Chico’

A pesar de que López Centeno siempre buscó la manera de esquivar a Murillo, de no confrontarla ni rebatir sus decisiones como antes en paralelo con Ortega, al punto de empezar a decirle “sí, compañera”, ella siempre mantuvo su desdén hacía él.
“Chico ya veía venir su desplome, sobre todo con ese asunto de Laureano Ortega con más poder en el tema de los negocios mineros. Chico con el único que se llevaba bien era con Payo (Rafael Ortega-Murillo). Con la captura de Bayardo Arce él tuvo mucho miedo y, desde ese momento, supuso que era el siguiente en la lista. Por eso cuando Ovidio Reyes le ordenó que le entregara todo, él lo hizo sin rechistar nada”, dice otra fuente allegada al partido de gobierno.
En febrero de 2026, López Centeno fue defenestrado de sus cargos y fue sustituido por el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes. En la actualidad, Reyes es una especie de “superministro económico” del régimen Ortega-Murillo. Aparte de presidir el BCN, desde abril de 2024 también es gobernador alterno ante el BID y el Banco Mundial, y coordina el Sistema Nacional de Producción, Consumo y Comercio. Entre diciembre de 2024 y enero de 2025 lo pusieron al frente del Comité de Estabilidad Financiera, con incidencia sobre Hacienda, la Siboif, la UAF, el Fogade y el Consejo Nacional Antilavado de Activos.
A ese mapa de cargos se suma ahora la administración de los negocios que dejó vacantes la caída de López Centeno. Después de entregar el cargo, Reyes empezó una auditoría sobre el manejo de activos que tenía el extesorero del Frente Sandinista. Mientras eso sucedía, López Centeno mantuvo su perfil más bajo. Y, con miedo a una eventual detención, empezó a variar los lugares donde se mantenía. Unos días dormía en su casa de habitación en el reparto Lomas de Montserrat, muy cerca de la sede de Albanisa, y otros en su finca llamada La Sobriedad, ubicada cerca del Tránsito, en la carretera vieja a León.
El temor de López Centeno era fundado tras la captura de uno de sus hijos, Bismarck Álvarez, ocurrida en octubre de 2025. Álvarez, coinciden las fuentes consultadas por DIVERGENTES, estaba trabajando en una mina con Laureano Ortega y “se terminaron peleando”. También fue detenido otro de los hijos del extesorero del FSLN, Geovanny López, quien también estaba involucrado en “negocios de maquinarias que alquilaban a empresarios chinos con Laureano”. De éste último hijo no se sabe su paradero, en contraste de Álvarez que está en La Modelo detenido.

López Centeno fue capturado el jueves 14 de mayo de 2026 en Managua, después que Ovidio Reyes entregó a Murillo los resultados preliminares de la auditoría que realizaba. DIVERGENTES conoció por fuentes cercanas al extesorero sandinista que está encerrado en La Modelo, pero por ahora no lo han recluido en una celda.
“Lo que está claro es que Ovidio Reyes quemó a Chico y eso se mezcló con la cuestión política, el odio de la Rosario hacia él”, dijo otra fuente cercana al entorno copresidencial. “Lo que queda claro es que la Rosario está eliminando a todos los leales a Ortega y Chico era uno de estos últimos. Quizá después que lo interroguen lo regresen a su casa, como sucedió con la Alba Luz Ramos, gracias a cierta intervención de Daniel. Pero pareciera que Rosario quiere aparentar ante Estados Unidos que ella está contra la corrupción y pueda perfilarse como interlocutora…o uno de los hijos”.
Antes de ser conducido a La Modelo, López Centeno se apartó de la vida política y se dedicó a sus negocios privados en Honduras, donde posee gasolineras, y a Tecnosa, otra de las empresas erigidas bajo el amparo del régimen. Por ahora, DIVERGENTES ha conocido que Tecnosa no ha sido intervenido por la Policía Nacional, aunque hay mucho nerviosismo entre los empleados.
Durante dos décadas, López Centeno administró el desvío de más de 4700 millones de dólares de la cooperación venezolana a través de un entramado de empresas y estructuras financieras: ALBANISA, Caruna, BANCORP y, más recientemente, CREDICOOP, cada una diseñada para mover ese dinero con menor exposición a controles externos. Parte de esa fortuna también financió la compra, por parte de la familia Ortega-Murillo, de las distribuidoras de energía Disnorte y Dissur, además de inversiones en empresas generadoras, medios de comunicación, comercio y bienes raíces.
En La Modelo también está detenido una cara familiar para López Centeno: el mayor general en retiro Ramón Calderón Vindell, exdirector de Petronic, Eniminas, Albanisa y Alba Generación, preso desde marzo de 2026 y acusado de contratos anómalos con empresas petroleras. Su detención, según fuentes consultadas, también responde a las investigaciones que dirige Ovidio Reyes sobre el manejo de los negocios privados de los Ortega-Murillo. Por ahora, el eterno tesorero del Frente Sandinista, Francisco ‘Chico’ López, ha caído totalmente, tras una paulatina pérdida de todo su poder y el abrigo de Daniel Ortega.