La extradición a las puertas del exministro de seguridad de Costa Rica, Celso Gamboa Sánchez, a solicitud de Estados Unidos, es una pieza clave en la lucha contra el narcotráfico en Centroamérica en la que convergen la nueva estrategia de seguridad nacional de la potencia norteamericana y el aislamiento de la dictadura sandinista de Nicaragua.
Este jueves 12 de marzo, Michael Soto, subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica, informó que Estados Unidos ya envió la documentación faltante para completar el proceso de extradición de Gamboa, y que solo falta resolver detalles logísticos para que la misma se realice “en algunos días”.
“Vemos como positivo estos primeros casos en el marco de la ley reciente y el impacto en la criminalidad nacional. Las estructuras criminales son cambiantes y resilientes, pero igual esperamos que el impacto sea positivo a mediano y largo plazo”, expresó Soto.
La ley a la que se refiere el alto funcionario policial es la que habilitó la extradición de nacionales de Costa Rica en casos de narcotráfico, aprobada por la Asamblea Legislativa de este país. El pedido de extradición fue solicitado por la agencia antidrogas de Estados Unidos, DEA, por sus siglas en inglés.
Conspiración para fabricar y distribuir cocaína
Gamboa Sánchez, de 49 años, es acusado de delitos federales en el Distrito Este de Texas, de acuerdo a una nota de la Oficina del Fiscal de Estados Unidos. La acusación formal alega que Gamboa Sánchez conspiró con otros narcotraficantes internacionales para fabricar, distribuir y transportar cantidades significativas de cocaína a través de Costa Rica y, finalmente, a Estados Unidos.
La llegada de los documentos de Estados Unidos para concretar la extradición de Gamboa se da una semana después de la conferencia “Américas contra los carteles”, en que el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, no dejó margen para la ambigüedad al afirmar que Estados Unidos está preparado para ir “solo a la ofensiva” contra las organizaciones criminales si lo considera pertinente.

Hegseth posteriormente matizó su discurso, añadiendo que “es nuestra preferencia y es la meta de esta conferencia que, en el interés del vecindario, lo hagamos todo junto con ustedes, con nuestros vecinos y aliados”.
En esta estrategia, Costa Rica fue invitada a participar como un actor clave en Centroamérica, mientras Nicaragua fue excluida debido a su escasa colaboración, que incluso llevó a la DEA a anunciar su retiro del país en 2025.
Extradición de Celso Gamboa el primer paso
Fuentes vinculadas a OIJ confiaron a DIVERGENTES que precisamente desde esta agencia de seguridad se está manejando el proceso de extradición de Gamboa Sánchez como el primer paso de un proceso de acercamiento y mayor colaboración entre los organismos de seguridad costarricenses y estadounidenses, con sus limitantes.
Estas limitaciones se refieren a las restricciones que establece la Constitución de Costa Rica sobre este tipo de convenios. El mismo Mario Zamora, ministro de Seguridad Pública, defendió la Declaración Conjunta de Seguridad de la Conferencia de las Américas contra los Carteles, asegurando que el uso de la fuerza mencionado en el texto es de naturaleza legal, no militar.
Esta aclaración surge ante los cuestionamientos sobre la posible militarización de la seguridad en Costa Rica. El documento crea una coalición para combatir el narcotráfico y otras amenazas, además de que reafirma el principio de “paz a través de la fuerza”, encabezada por Estados Unidos.
“No es un documento de naturaleza militar, es un documento de seguridad, como literalmente dice su título”, indicó Zamora, quien atribuyó las críticas a “malas interpretaciones”.
El rol de Nicaragua

Oficialmente, tanto la DEA como la misma OIJ mantienen bajo reserva el expediente que detalla las supuestas operaciones de Gamboa Sanchez. Sin embargo, versiones periodísticas adelantaron la presunta conexión del exministro con narcotraficantes nicaragüenses.
Gamboa Sánchez habría colaborado con dos narcotraficantes nicaragüenses, uno de ellos preso en Costa Rica, para trasladar cargamentos de cocaína presuntamente proveniente de la organización narcotraficante Clan del Golfo. La droga ingresaba a Costa Rica a través de la provincia de Limón, y continuaba su ruta hacia Estados Unidos.
Según la orden de captura emitida por el Poder Judicial de Costa Rica, los narcotraficantes nicaragüenses Alexander Zacarías Herrera Hernández y Guillermo Gilberto Herrera Hernández pagaban entre 200 mil y 500 mil dólares a Gamboa por el transporte de los cargamentos de cocaína.
En noviembre de 2022, la Fuerza Pública de Costa Rica capturó en Limón al nicaragüense Alexander Herrera Hernández, quien conducía a exceso de velocidad. Interpol lo buscaba con alerta roja desde 2012 por sus presuntos vínculos con una organización criminal relacionada con homicidios en Nicaragua.
Herrera, vivió durante muchos años en Limón, Costa Rica, donde utilizaba cédulas de residencia costarricense con los nombres falsos de David Antonio Sambola Wilson y Luis Martínez Lumbí, con las que lograba evadir a la justicia costarricense.
OIJ no respondió una consulta de DIVERGENTES sobre si hubo alguna colaboración o intercambio de información con la Policía de Nicaragua en relación al caso de Gamboa Sánchez.
Complejo proceso de colaboración entre Costa Rica y Nicaragua

Tania Molina Rojas, consultora e investigadora costarricense en temas de seguridad, opinó que detrás de la investigación sobre las presuntas operaciones de Gamboa Sánchez tiene que haberse dado algún tipo de colaboración de Nicaragua, aunque sea mínima.
Sin embargo, reconoció que la exclusión del país de la estrategia de seguridad de Estados Unidos, va a dar pie a un difícil proceso de colaboración con Costa Rica, algo que no puede obviarse dada la vinculación geográfica de los dos países centroamericanos.
“Toda la ayuda va a ser muy importante para poder luchar contra el crimen organizado y la convergencia criminal. Independientemente de si Nicaragua está a la par y quiere o no combatir el crimen organizado, Estados Unidos va a reforzar toda la logística, la inteligencia y el combate a su estilo, lo que ellos denominan la paz por la fuerza, que ya lo hemos visto en el Caribe y en estos momentos en Ecuador”, indicó.
Ecuador ha dado un paso adelante en su abrazo a la estrategia de Estados Unidos, anunciando operaciones conjuntas con fuerzas armadas norteamericanas en sus aguas territoriales para combatir al narcotráfico.
“Nicaragua no tiene relación con los Estados Unidos, pero afortunadamente con Costa Rica sí. El Gobierno lo que va a hacer es dar muchísimos más apoyos para ayudarnos a combatir todo lo que sucede en fronteras, en la frontera con Nicaragua, en la frontera con Panamá, en el tapón del Darién y a nivel marítimo, principalmente por ser nosotros en Centroamérica bioceánicos, en el Pacífico y en el Atlántico”, resaltó.
Primeras señales
La investigadora señaló que habrá que ver cómo fluye la colaboración entre Nicaragua y Costa Rica bajo este nuevo escenario impuesto por Estados Unidos, reconociendo como una primera señal positiva en ese sentido la reciente reunión entre el ministro de Seguridad, el canciller de Costa Rica y autoridades nicaragüenses para abordar el problema de la minería ilegal en Las Crucitas, en la frontera entre ambos países.
“Es una lucha contra la convergencia criminal. El narcotráfico ya no es únicamente narcotráfico, son redes criminales, sistemas adaptativos complejos. Se trata del robo de oro, la extracción de oro, extracción de fauna, de flora, de madera, trata y tráfico de seres humanos, contrabando de cigarrillos, de alcohol, contrabando de medicamentos. Son muchos mercados criminales que convergen. Por lo tanto, para mí la lucha tiene que leerse más bien como lucha contra el crimen organizado transnacional”; recalcó Molina.
Cuando su extradición se concrete, Celso Gamboa se convertirá en el exfuncionario de más alto rango en la historia reciente de Costa Rica en enfrentar cargos federales por narcotráfico en Estados Unidos. Más allá de su situación personal, su caso marcará una prueba para el nuevo marco legal que permite extraditar costarricenses y un mensaje regional sobre el alcance de la estrategia antidrogas impulsada por Washington. En un escenario donde Nicaragua permanece al margen de esa arquitectura de seguridad, el proceso contra Gamboa coloca a Costa Rica en el centro de esta nueva dinámica hemisférica.