De 100 a 80%: UCA reduce porcentaje de becas a estudiantes

La universidad alega “limitaciones presupuestarias” a los estudiantes y recorta becas del 100% a un 80%. La asfixia económica que ejerce el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo amenaza la vida académica de los jóvenes universitarios, debido a que la UCA ha empezado a afectar las subvenciones otorgadas.

Alumnos caminan frente a la biblioteca de la Universidad Centroamericana (UCA), asfixiada económicamente por el régimen. Divergentes.

La Universidad Centroamericana (UCA) ha reducido hasta en un 20% el porcentaje de las becas a estudiantes que ya contaban con ella. Es decir, en el caso de una beca del 100%, la universidad solo cubrirá el 80%, según pudo comprobar DIVERGENTES a través de las cartas de notificación enviadas esta tarde a los afectados con esta medida.

“Me la enviaron en la tarde (del lunes), y tengo entendido que a todo el mundo se la están enviando a esta hora”, dijo una estudiante en calidad de anonimato. La joven contaba con una beca del 100%, que a partir de ahora fue reducida a un 80%. La UCA notificó a través de un correo electrónico sobre la medida. Además, alegó como razón de la reducción “las limitaciones presupuestarias que enfrenta la Universidad”.

“​​Nos complace informarle que, habiendo usted cumplido con los requerimientos académicos del Programa Becas, le será renovada su beca arancel en un 100% para el IS 2022. No obstante debido a las limitaciones presupuestarias que enfrenta la Universidad, a partir del IIS 2022 usted gozará de una beca del 80%”, notificó la Comisión Central de Becas de la UCA a los estudiantes becados.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo intenta asfixiar a la universidad a través de la reducción del presupuesto constitucional tras el estallido social de 2018, en el que participaron decenas de estudiantes de la UCA. La Dirección de la universidad jesuita dijo en enero a DIVERGENTES que las acciones gubernamentales “afectan las posibilidades de la Universidad de continuar otorgando becas totales y parciales a estudiantes que por su condición socioeconómica se ven impedidos de hacerle frente a los costos de su formación universitaria”.

Hasta ese momento, la UCA aseguró que no se habían afectado las becas activas. Sin embargo, tras una nueva consulta para esta nota, la Dirección de la UCA reiteró que “a cada estudiante se le informa sobre la situación de su beca de manera individual, de acuerdo a sus resultados académicos, el cumplimiento del reglamento de becas y la disponibilidad presupuestaria de la Universidad”.

La mayoría de las cartas expedidas este lunes tienen la fecha del 20 de enero, cuando se supo que para el 2022 el régimen solo le otorgó al recinto administrado por los jesuitas un millón de córdobas. Otra de las afectadas fue la Universidad Católica del Trópico Seco (Ucatse), que también recibió la misma cantidad este año.

Las reducciones ponen en riesgo la continuidad académica de los estudiantes becados, sobre todo aquellos que son de los departamentos. Las medidas de asfixia contra la UCA han provocado la reducción de las becas que incluyen alojamiento y alimentación, imposibles de otorgar en este momento.

Los jesuitas han denunciado desde 2018 que la universidad ha sido “objeto de múltiples descalificaciones, represalias y acoso desde instancias gubernamentales y órganos estatales, así como de otros agentes o individuos”, según divulgaron en una de las cartas en las que exponen la situación. 

Todo esto ocurre en medio de las confiscaciones de 8 universidades privadas. El régimen primero canceló a las organizaciones propietarias de la Universidad Hispanoamericana (Uhispam) el 13 de diciembre de 2021. El Consejo Nacional de Universidades (CNU) redujo en enero el presupuesto anual asignado a la Universidad Centroamericana (UCA). El miércoles 2 de febrero de 2022 los diputados fieles al orteguismo decidieron eliminar las personerías de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), Universidad del Trópico Seco (Ucatse), Universidad Nicaragüense de Estudios Humanísticos (UNEH), Universidad Popular de Nicaragua (Uponic), y Universidad Paulo Freire (UPF). 

Seguido de ello, el diputado orteguista Wilfredo Navarro aseguró a inicios de febrero que “la UCA que es un centro de terrorismo, aún actual, de desinformación y de promoción de violencia”. También dijo que “no está al día con el Ministerio de Gobernación. No tiene sus requisitos, aunque se les ha dado cuatro veces prórroga”, en una clara amenaza con cerrar una de las universidades más importantes del país.

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