Dictadura instala “un centro cultural” en las instalaciones robadas a La Prensa

El diario más antiguo de Nicaragua denunció que este martes la dictadura ordenó retirar las letras que por décadas adornaron la fachada del antiguo edificio, donde ahora funcionará el “Centro Cultural y Politécnico José Coronel Urtecho”, uno de los eufemismos de los Ortega-Murillo para maquillar la confiscación prohibida por la Constitución Política

El acto de inauguración de un centro cultural en el edifico histórico de La Prensa. Foto tomada de redes sociales afines al gobierno.

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo oficializó este martes el asalto y confiscación de las instalaciones del diario La Prensa, al enviar a su aparato propagandístico a dar cobertura al “acto de instalación del Centro Cultural y Politécnico José Coronel Urtecho” en la sede de ese medio de comunicación. El rotativo compartió una fotografía en la que se muestra que la dictadura sandinista mandó a retirar las históricas letras que por décadas encabezaron la fachada del antiguo edificio. La palabra La Prensa” ya no se verá más al pasar por el kilómetro 4.5 de la carretera norte.

El anuncio se da un día después de que La Prensa denunciara que operadores oficialistas desde hace varios días iniciaron labores de construcción y traslado de maquinarias y equipos. El 13 de agosto pasado el diario más antiguo de Nicaragua cumplió un año de haber sido tomado ilegalmente por la Policía. Un día después su gerente general, Juan Lorenzo Holmann fue secuestrado y llevado a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como El Chipote.

En un comunicado del 13 de agosto de 2021 la Policía del régimen justificó la toma de la empresa como parte de una investigación en contra del Grupo Editorial La Prensa y sus directivos por los supuestos delitos de defraudación aduanera, lavado de dinero, bienes y activos.

La primera en oficializar este asalto fue la vicepresidenta designada de Nicaragua, Rosario Murillo, quien anunció la tarde del lunes 22 de agosto que, como parte de la celebración del 42 aniversario de la Alfabetización, se llevaría a cabo la instalación de dicho centro cultural.

“Vamos a estar publicando todas las carreras y toda la oferta de ese centro que cubre una zona muy populosa, muy popular de la capital”, dijo Murillo sin especificar que el lugar en mención son las instalaciones de La Prensa.

El jefe de redacción de La Prensa, Eduardo Enríquez, dijo a DIVERGENTES que con esta acción el régimen Ortega-Murillo concretó el “robo” de las instalaciones del medio de comunicación. Sin embargo, no deja de creer que el rotativo “volverá a circular en las calles del país cuando Nicaragua vuelva a ser República”.

El periódico, cuya redacción se vio obligada a exiliarse en julio pasado tras la cacería ejecutada por la dictadura, indicó que hasta hace un año los bienes tomados por el régimen sandinista tenían un valor aproximado a los 10 millones de dólares.

La Prensa sostuvo que entre los bienes confiscados se encuentran una impresora rotativa de 2,01 millones de dólares y una imprenta comercial de 3,89 millones de dólares, con capacidad de imprimir, encuadernar o engomar, “libros, folletos, brochures, volantes, y cualquier otro material impreso, incluso boletas electorales”.

El periódico resaltó que en la Constitución Política de Nicaragua la confiscación está prohibida, y que el Estado puede proceder con esta acción cuando los afectados son indemnizados. Sin embargo, esto no ha sido cumplido por los Ortega-Murillo, quienes en 2018 también confiscaron medios como 100% Noticias y Confidencial, y hasta la fecha sus dueños no han sido compensados.

“Los regímenes totalitarios pretenden controlar todo, en este caso, hasta el momento han logrado consolidar su régimen y parecen tener la sartén por el mango. El régimen Ortega-Murillo es parte de un grupo de regímenes sin ideología, son grupos delincuenciales que secuestran el poder y se sostienen por violencia e imponiendo el terror”, señaló el jefe de redacción de La Prensa.

EFE.

En sus 96 años de existencia, La Prensa ha sobrevivido a diversos cierres de los gobiernos de turno. Durante la Administración de Juan Bautista Sacasa fue suspendida entre 1933 y 1934. Luego, cuando Anastasio Somoza García ascendió al poder, fue cerrada durante un año y diez meses en 1944 por la oposición contra el dictador.

Años más tarde, siempre con la dictadura somocista, sufrió censura en los años de 1954, 1956, 1957 y en 1959, según las memorias de La Prensa que se editaron hace diez años. Después del asesinato a Anastasio Somoza García, en septiembre de 1956, fueron apresados todos los miembros de la dirección y redacción del periódico, y las instalaciones fueron ocupadas por la guardia. Pero el diario volvió cuatro días más tarde.

“Queda seguir manteniendo el espíritu de La Prensa a través de las plataformas disponibles y en las circunstancias que podamos”, concluyó por su parte el jefe de información de La Prensa, Fabián Medina.