Dictadura Ortega-Murillo concreta el “robo” de las instalaciones de La Prensa

El rotativo denunció que operadores del régimen iniciaron obras de construcción y traslado de maquinarias, tras cumplirse un año de la confiscación de ese medio de comunicación. El valor de lo robado alcanza los diez millones de dólares. “Son grupos delincuenciales que secuestran el poder y se sostienen por violencia e imponiendo el terror”, dice Eduardo Enríquez

Miembros de la policía permanecen en la entrada de una propiedad de la Editorial La Prensa en 2021. Archivo | EFE.

A un año del asalto y confiscación de facto del diario La Prensa, operadores del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo iniciaron labores de construcción y traslado de maquinarias que estaban en el viejo edificio ubicado en carretera norte, denunció el rotativo en su edición web de este 22 de agosto, exactamente un mes después de que el medio informó que todo su personal se vio obligado a exiliarse tras la cacería ejecutada por la dictadura, la cual incluyó el arresto de dos de sus colaboradores.

“El régimen Ortega Murillo intenta poner fin a 96 años de historia del decano del periodismo nacional, desmantelando el plantel que lo albergaba”, enfatizó el diario más antiguo e importante de Nicaragua.

El rotativo señaló en la publicación que los encargados del desmantelamiento expresaron que las instalaciones podrían convertirse en un centro de capacitación del Instituto Nacional Tecnológico (INATEC), “tal como ocurrió con la recién cancelada Fundación Fabretto”.

“Se desconoce si el traslado de algunas máquinas y equipos implica la instalación de un centro de impresión completo de alta tecnología, pues en conjunto la rotativa con los equipos de la imprenta comercial permite desde imprimir hasta encuadernar o engomar libros, folletos, brochures, volantes y cualquier otro material impreso, incluso las boletas electorales”, describió el medio.

 Fotografía de la que sería la última portada del diario La Prensa. EFE.

El jefe de redacción de La Prensa, Eduardo Enríquez, dijo a DIVERGENTES que con esta acción el régimen Ortega-Murillo concretó el “robo” de las instalaciones del medio de comunicación. Sin embargo, no deja de creer que el rotativo “volverá a circular en las calles del país cuando Nicaragua vuelva a ser República”.

Enríquez apunta que el afán del régimen es desaparecer todo rastro que represente el periodismo independiente, para que los nicaragüenses vayan olvidando el pensamiento crítico y fiscalizador. El pasado 11 de julio la red regional Voces del Sur denunció que al menos tres medios de comunicación tradicionales decidieron suprimir o disminuir la cantidad de temas políticos de su agenda tras ser “amenazados” con cerrarlos definitivamente.

“Los regímenes totalitarios pretenden controlar todo, en este caso, hasta el momento han logrado consolidar su régimen y parecen tener la sartén por el mango. El régimen Ortega-Murillo es parte de un grupo de regímenes sin ideología, son grupos delincuenciales que secuestran el poder y se sostienen por violencia e imponiendo el terror”, valoró Enríquez.

Por su parte, Fabián Medina, jefe de información de La Prensa, recordó que en los casi cien años de existencia del rotativo, ha sufrido numerosos ataques que van desde cierres, quemas y bombardeos, pero siempre se ha levantado, por lo que queda la “ilusión” de volver a ver al periódico y la revista Magazine distribuyéndose en las calles.

“Queda seguir manteniendo el espíritu de La Prensa a través de las plataformas disponibles y en las circunstancias que podamos”, dijo Medina.

Bienes rondan los 10 millones de dólares

 Vista general de los trabajos de impresión del diario La Prensa. EFE | Archivo.

El periódico, cuya redacción se mantiene confiscada desde el 13 de agosto de 2021, indicó que hasta hace un año los bienes tomados por el régimen sandinista tenían un valor aproximado a los 10 millones de dólares.

Según el medio, el último avalúo realizado en febrero de 2021, señala que los bienes inmuebles como oficinas, bodegas, parqueo, área de carga y otras obras de construcción tenían un valor de 1.84 millones de dólares. Las maquinarias y equipos que fueron comprados en más de 14 millones de dólares, hasta el año pasado tenían un valor de 6.0 millones dólares, tomando en cuenta la depreciación por los años de uso.

“El valor de la construcción sumado al de la maquinaria y equipos totaliza 7.89 millones de dólares. Pero a ese monto hay que sumarle el valor del terreno que ronda los 1.80 millones de dólares. Entonces, el total de los bienes confiscados a la empresa alcanza los 9.68 millones de dólares”, indicó.

Ataques a La Prensa

EFE |Archivo.

Desde que el dictador Daniel Ortega retornó al poder en 2007, La Prensa ha sufrido presiones, retrasos y retenciones de materiales. Sin embargo, a partir de la crisis política de abril de 2018 el periódico sufrió el retraso de 75 semanas en el desaduanaje de sus insumos. El material fue liberado por la mediación del nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag con altas autoridades del régimen en febrero de 2020. Este año, la materia prima fue retenida nuevamente durante varias semanas hasta que fue liberada el pasado 10 de junio.

En sus 96 años de existencia, La Prensa ha sobrevivido a diversos cierres de los gobiernos de turno. Durante la administración de Juan Bautista Sacasa fue suspendida entre 1933 y 1934. Luego, cuando Anastasio Somoza García ascendió al poder, fue cerrada durante un año y diez meses en 1944 por la oposición contra el dictador. 

Años más tarde, siempre con la dictadura somocista, sufrió censura en los años de 1954, 1956, 1957 y en 1959, según las memorias de La Prensa que se editaron hace diez años. Después del asesinato a Anastasio Somoza García, en septiembre de 1956, fueron apresados todos los miembros de la dirección y redacción del periódico, y las instalaciones fueron ocupadas por la guardia. Pero el diario volvió cuatro días más tarde.

En los años ochenta, durante el primer mandato de los sandinistas, La Prensa sufrió ataques y otros cierres; además de censuras y desde entonces la no autorización de divisas para la importación de materias primas. Los periódicos eran enviados a los censores sandinistas para su revisión y aprobación.

El 13 de agosto de 2021 el régimen sandinista ejecutó lo que sería uno de los últimos ataques contra La Prensa. Un contingente de la Policía tomó por la fuerza las instalaciones del diario. La madrugada del 14 de agosto su gerente general, Juan Lorenzo Holmann, fue llevado a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) para supuestamente firmar unos documentos sobre el allanamiento policial, y desde entonces se mantiene retenido bajo constantes interrogatorios y torturas.

Tanto Medina como Enríquez recordaron las palabras que compartió en marzo de 2020 el ingeniero Jaime Chamorro Cardenal, director de La Prensa en ese periodo y fallecido en julio de 2021, en las que sentenció a Rosario Murillo de que el rotativo “va a llegar a los cien años”.

“Seguimos trabajando y estamos obligados a cumplir eso”, finalizaron.