Dictadura Ortega-Murillo rechaza al nuevo embajador nominado por Estados Unidos

La decisión de quitarle el beneplácito a Hugo Rodríguez tensa por completo la ya accidentada relación de la pareja presidencial con Washington, luego de un fallido intento de negociación que fue buscado por Laureano Ortega hace unos meses. El nuevo embajador fue ratificado por el Senado estadounidense este jueves y criticó la represión en Nicaragua

El embajador propuesto por Estados Unidos para Nicaragua, Hugo Rodríguez.

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, retiró este jueves el beneplácito concedido al postulante Hugo Rodríguez como embajador de Estados Unidos en Nicaragua por haber realizado “declaraciones injerencistas e irrespetuosas en contra de nuestro país, desconociendo los principios del derecho internacional”.

La cancelación tensa por completo la relación de El Carmen con Washington, luego de un acercamiento fallido para una negociación buscada por Laureano Ortega, cuyo objetivo era “aliviar las sanciones contra la familia presidencial”.

“El gobierno de Nicaragua en uso de sus facultades y en ejercicio de su soberanía nacional, retira inmediatamente el beneplácito concedido al postulante Hugo Rodríguez”, confirmó Denis Moncada, canciller de Nicaragua. 

Hugo Rodríguez reemplazaría en sus funciones al actual embajador de Washington en Managua, Kevin Sullivan. El nuevo diplomático fue ratificado por el Senado este jueves.

La decisión del régimen Ortega-Murillo se da después de que Rodríguez se comprometiera este jueves ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos a continuar denunciando los abusos de poder de la administración orteguista, con el fin de ayudar a los nicaragüenses que sufren los atropellos a sus derechos.

“Estados Unidos se ha pronunciado en contra de estos abusos y, de confirmarse, continuaré haciéndolo, no porque tengamos la intención de determinar los asuntos internos de Nicaragua, sino porque es nuestro compromiso bajo la Carta Interamericana, que tanto Estados Unidos y Nicaragua firmaron en 2001”, dijo Rodríguez. “Como ha declarado el presidente Biden, la Carta Democrática Interamericana obliga al hemisferio a defender los derechos democráticos del pueblo nicaragüense”. 

El diplomático recordó que, en 1952, su padre salió de la República Dominicana, huyendo de una dictadura que dejaba al dominicano promedio sin espacio para la libertad y sin esperanza de alcanzar sus sueños. Rodríguez comparó ese escenario con el que viven los nicaragüenses después que en noviembre pasado la dictadura asegurara su cuarto mandato consecutivo en unas elecciones sin competencia y con los principales líderes de la oposición en la cárcel.

“Desafortunadamente, los nicaragüenses ahora enfrentan una situación similar desde las elecciones de noviembre pasado, cuando Daniel Ortega y Rosario Murillo privaron a los nicaragüenses de cualquier opción real, y las esperanzas de democracia y prosperidad de los nicaragüenses se desvanecieron”, dijo Rodríguez este jueves al ser ratificado por el Senado. 

“Más de 180 presos políticos con cargos infundados, incluidas figuras de la oposición política, defensores de los derechos humanos, líderes estudiantiles, periodistas y representantes de la sociedad civil, siguen privados de sus derechos humanos”, añadió. 

“El gobierno de Nicaragua también cerró el espacio cívico a un ritmo alarmante, cerrando más de 700 asociaciones, universidades, fundaciones y otras organizaciones sin fines de lucro solo en 2022, y más de 800 desde 2018”, dijo el diplomático.

El nominado afirmó que sacar a Nicaragua del DR-Cafta es una herramienta muy poderosa y algo que “se debe considerar seriamente”. “Sé que actualmente excluimos a Nicaragua de algunas funciones de apoyo al DR-Cafta, actividades de desarrollo comercial y otras similares, pero si me confirman, me comprometo a trabajar con el Representante Comercial (USTR) y otras agencias dentro del gobierno de EE.UU. para proporcionar todos los medios posibles para ejercer presión allá en Nicaragua”.

Al respecto, el canciller de Nicaragua, Denis Moncada, manifestó que todo diplomático tiene el deber de contribuir al “respeto y al entendimiento entre los pueblos y los gobiernos”.

Moncada enfatizó que, en función de la diplomacia y en cumplimiento de los postulados de la Convención de Viena, no puede el embajador o postulante a embajador, Hugo Rodríguez, involucrarse en temas nacionales que son propios de las y los nicaragüenses, y mucho menos irrespetar, ofender, humillar, amenazar, protagonizar o ser factor de injerencia o intervencionismo en los asuntos internos de nuestro país.  

Tensiones entre Washington y Managua 

El presidente Joe Biden. EFE.

Durante la celebración del 43 aniversario del triunfo de la insurrección popular sandinista, realizada este 19 de julio, Ortega dejó sentada su intención de no dialogar de ninguna forma con Washington, aduciendo que los diálogos “son para poner la soga al cuello a uno, o que uno mismo se ponga la soga en el cuello”. Una declaración alejada a la revelación que el diario estadounidense The New York Times hizo en mayo de este año, donde aseguró que Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja en el poder, buscó acercamiento con el Gobierno de Joe Biden para “aliviar sanciones a la familia presidencial”.

Un día después de que el dictador Daniel Ortega descartara establecer un diálogo con el Gobierno de los Estados Unidos, Washington aumentó la presión contra el régimen sandinista con la aprobación de la Lista Engel, en la que incluyó a 23 jueces y fiscales orteguistas, sancionados por condenar a presos políticos. En un mismo día, el Gobierno de Joe Biden también anunció la exclusión de Nicaragua de la cuota anual de importación de azúcar acordada con la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Por otro lado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionó el 17 de junio a la Empresa Nicaragüense de Minas (Eniminas), y al presidente de su junta directiva, Ruy López Delgado. La sanción representó un duro golpe para la exportación de oro, uno de los principales rubros que mayores ingresos generan al país. La sanción ocurrió cuatro días después que Washington canceló 93 visas de funcionarios sandinistas.