Familiares de presos políticos piden “unificación y construir puentes”

En medio del agravamiento de la condición de los presos políticos bajo torturas en la cárcel de El Chipote, un grupo de 27 familiares lanza un llamado desesperado dirigido a la oposición y la Iglesia para “un proceso de unificación ciudadana”, en un contexto de radicalización de un régimen que consumó su permanencia en el poder.

Divergentes. Foto vía EFE por Jeffrey Arguedas.

Un grupo de 27 familiares de presos políticos encarcelados por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo hicieron un llamado a “los gobernantes, fuerzas vivas de la nación y a la Iglesia católica” para que “encabecen un proceso de unificación ciudadana”, con el fin de liberar a los 170 reos detenidos por razones políticas. 

“Ante esta situación, apelamos a los gobernantes y a las fuerzas vivas de la nación, así como a nuestra Iglesia para que encabecen y apoyen un proceso de unificación ciudadana, dispuestos a construir puentes; dispuestos a escucharnos los unos a los otros para así comenzar a desarmar la desconfianza mútua que por siglos nos ha dividido”, aseguraron los familiares en una conferencia de prensa. 

En la lectura de la carta estuvieron familiares de Pedro Joaquín Chamorro Barrios, José Adán Aguerri, Arturo Cruz, Lesther Alemán, Francisco Aguirre Sacasa, William Caldera Navarrete, Mauricio Díaz Dávila, Marcos Fletes, Walter Gómez, Violeta Granera, Samantha Jirón, Max Jerez, Medardo Mairena, Pedro Mena, Miguel Mendoza, Néstor Montealto Núñez, María Oviedo, José Pallais, Yader Parajón, José Antonio Peraza, Róger Reyes, Fanor Alejandro Ramos, Richard Saavedra Cedeño, Víctor Hugo Tinoco, Pedro Vásquez Cortedano y Freddy Navas.

“Indiscutiblemente todos anhelamos una paz duradera y unidad genuina, pero esa paz y unidad nos van a eludir mientras no se dé la liberación de nuestros 170 presos”, aseguró Martha Urcuyo de Chamorro, esposa de Chamorro Barrios durante la lectura. 

En anteriores ocasiones los procesos de liberación de presos políticos surgieron en medio de diálogos y mesas de negociación entre el régimen, empresarios y algunos actores de oposición. Sin embargo, la mayoría de los interlocutores que participaron en conversaciones con la dictadura están detenidos. Una parte de la oposición mira con resquemor estos procesos y ha decidido mantenerse al margen, incluso la misma Iglesia quien fungió como intermediaria en el primer diálogo nacional que fracasó en 2018. En los últimos meses, funcionarios sandinistas han hecho alusión a posibles nuevos acercamientos con actores todavía desconocidos. Uno de ellos fue el diputado Walmaro Gutiérrez quien, en octubre pasado, aseguró que, tras la toma de posesión de los Ortega-Murillo, “se abre un gran diálogo nacional, donde van a caber todos”. 

Ortega aseguró en el discurso de su investidura que en el país habría “borrón y cuenta nueva”, una frase que días después fue retomada por Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional, quien aclaró que esto no significaba la liberación de presos políticos. “Yo no entiendo que el comandante (Ortega) haya dicho la palabra amnistía, eso hay que dejarlo absolutamente claro (…) hay gente que cometió actos delincuenciales, tienen que recibir su castigo, tienen que ser investigados y juzgados, eso es una cosa aparte”, manifestó.

Para algunos especialistas, un nuevo diálogo nacional buscaría “validar la farsa electoral” que el régimen llevó a cabo el siete de noviembre, en la que no participaron los candidatos de la oposición, pues casi todos fueron encarcelados a mediados de 2021. 

Salud de presos políticos deteriorada

Archivo vía EFE: Ciudadanos nicaragüenses residentes en Costa Rica participan en una protesta contra el Gobierno de Daniel Ortega.

La lectura de este comunicado llega pocos días después de que los familiares tuvieran acceso a visitas, que en esta ocasión fue a menos de 30 días de la anterior, a inicios de enero. 

Las condiciones carcelarias han dificultado la situación de varios de ellos, como Violeta Granera, quien ha perdido varios dientes y tiene dificultades para alimentarse. Otros como Róger Reyes tienen síntomas de ansiedad y depresión, lo que ha provocado a su vez pérdida de memoria. La mayoría de ellos han perdido varias libras de peso y las afectaciones también se extienden a lo emocional. 

Mientras tanto, el régimen de Ortega y Murillo mantiene los juicios congelados desde finales de 2021, cuando los dictadores ejecutaron una nueva oleada de detenciones con el fin de garantizar su permanencia en el poder. Desde junio fueron encarcelados siete aspirantes a la presidencia y decenas de activistas de movimientos opositores, así como líderes empresariales y comentaristas políticos. 

Los familiares también han alertado en otras ocasiones sobre la crítica situación de salud de las personas de la tercera edad. En el caso del jurista José Pallais, se calcula una pérdida de peso de 90 libras que lo mantiene en un estado debilitado y con frecuentes desmayos. El exembajador Mauricio Díaz tiene manchas en la piel, desmayos y lagunas mentales. Violeta Granera sigue perdiendo dientes, lo que provoca dificultades para comer. Edgar Parrales, exdiplomático nicaragüense, presenta mareos, tiene una hernia y ha perdido 16 libras en 63 días. Juan Lorenzo Holmann, director del diario La Prensa, tiene manchas en un ojo, una inflamación en la ingle, problemas de próstata y también ha sufrido desmayos.

“Llanamente hacemos nuestro llamado a esta tarea constructiva por amor profundo a nuestros presos, pero que no quepa la menor duda de que también nos mueve un serio compromiso con la patria, para la cual deseamos más esperanza y menos angustia en todas sus esferas – espiritual, económica, cívica, social, y política”, aseguraron el grupo de familiares durante la conferencia del martes.