Kevin Sullivan continuará de “manera indefinida” al frente de la embajada de EE.UU. en Nicaragua

Estados Unidos anunció este jueves el nombramiento de Carla Fleharty como nueva ministra consejera de esa misión, cargo que ocupaba Timothy Stater desde abril de 2020

El embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Kevin Sullivan. Foto de archivo de EFE

El embajador norteamericano Kevin Sullivan continuará de “manera indefinida” al frente de la Embajada de Washington en Managua, aclararon a DIVERGENTES fuentes de la legación estadounidense, luego de anunciar este jueves el nombramiento de Carla Fleharty como nueva ministra consejera de esa misión, cargo que ocupaba Timothy Stater desde abril de 2020. 

El nombramiento de un nuevo embajador sigue en el “limbo” después que el pasado 28 de julio el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo rechazara el beneplácito concedido al postulante Hugo Rodríguez.

A través de redes sociales la Embajada informó que como ministra consejera Fleharty dirigirá la sección consular y agencias de cooperación de la sede diplomática. “Se unió al Departamento de Estado en 1999 y ha trabajado en el servicio exterior en Yaundé, Londres, Dakar, Islamabad, Montevideo y Santiago y en varios puestos en los Estados Unidos”, destacó.

Además, describió que la nueva ministra tiene una licenciatura en periodismo y comunicación de College of the Ozarks, una maestría en relaciones internacionales de Webster University y una maestría en artes y ciencias militares de U.S. Army Command and General Staff College.

“Estoy encantada de estar ya en Nicaragua, lista para iniciar mis labores. Mi esposo y yo estamos contentos de poder conocer su hermoso país, ¡Gracias por recibirnos!”, dijo la nueva ministra. El cargo de ministro consejero es el segundo más importante después del puesto de embajador.

Nombramiento de nuevo embajador sigue pendiente

Vista de la embajada de Estados Unidos en Nicaragua. EFE

A inicios de agosto un funcionario del Departamento de Estado confirmó a DIVERGENTES que la Administración de Joe Biden estaba “reexaminando la situación” derivada del rechazo del régimen Ortega-Murillo al postulante Rodríguez.

El pasado 28 de julio, Rodríguez fue ratificado por el Senado norteamericano y ofreció un discurso ante el Comité de Relaciones Exteriores de la cámara alta que molestó al régimen sandinista. A través del Ministerio de Relaciones Exteriores retiró su beneplácito por haber realizado “declaraciones injerencistas e irrespetuosas en contra de nuestro país, desconociendo los principios del derecho internacional”.

El Departamento de Estado agregó: “El señor Hugo Rodríguez goza de la mayor confianza de la Administración Biden como candidato para embajador ante Nicaragua. En su audiencia de nominación, el señor Rodríguez reiteró fiel y respetuosamente la política de los Estados Unidos, reflejando con exactitud la posición bipartidista que existe desde hace mucho tiempo en la política de Estados Unidos sobre los desafíos que enfrenta el pueblo de Nicaragua”.

En el discurso ante el Senado, Rodríguez recordó que, en 1952, su padre salió de República Dominicana, huyendo de una dictadura que dejaba al dominicano promedio sin espacio para la libertad y sin esperanza de alcanzar sus sueños. Rodríguez comparó ese escenario con el que viven los nicaragüenses después que en noviembre pasado la dictadura asegurara su cuarto mandato consecutivo en unas elecciones sin competencia y con los principales líderes de la oposición en la cárcel.

“Desafortunadamente, los nicaragüenses ahora enfrentan una situación similar desde las elecciones de noviembre pasado, cuando Daniel Ortega y Rosario Murillo privaron a los nicaragüenses de cualquier opción real, y las esperanzas de democracia y prosperidad de los nicaragüenses se desvanecieron”, dijo Rodríguez.

Durante la celebración del 43 aniversario del triunfo de la insurrección popular sandinista, Ortega dejó sentada su intención de no dialogar de ninguna forma con Washington, aduciendo que los diálogos “son para poner la soga al cuello a uno, o que uno mismo se ponga la soga en el cuello”.

Esta declaración tensa por completo la relación entre ambos países luego de un acercamiento fallido para una negociación buscada por Laureano Ortega, cuyo objetivo era “aliviar las sanciones contra la familia presidencial”.