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Caso de jóven médica desaparecida fue una operación de “caja china” de la Policía sandinista para amortiguar crueldad con Brooklyn Rivera

Las autoridades arremetieron contra la jóven médica y su familia, divulgaron información privada sobre su salud mental, publicaron fotos íntimas y forzaron un comunicado de agradecimiento para revictimizarla

Ilustración por Hellmut Escobar para DIVERGENTES

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La exposición del caso de la joven médica reportada como desaparecida esta semana y resuelto por la Policía Nacional en tiempo récord, fue concebido como un operativo del régimen sandinista para minimizar el impacto sobre la muerte en custodia del líder indigena Brooklyn Rivera en las redes sociales, y la posterior captura de seis de sus familiares, de acuerdo a fuentes vinculadas a los organismos de seguridad consultadas por DIVERGENTES. 

La Policía del régimen sandinista montó un teatro mediático encabezado por uno de los jefes policiales, el comisionado general Juan Victoriano Ruiz, no solo para informar que había sido localizada con vida y no existían indicios de secuestro, sino también para divulgar información privada sobre su salud mental, su entorno familiar y circunstancias personales ocurridas durante los días que permaneció fuera de su vivienda. 

El caso no resultó ser un “secuestro exprés” como esperaba la Policía, sino una crisis de salud mental que ameritaba ser atendida por los familiares y médicos especialistas, pero terminó en un escarmiento mediático hacia la joven médica.

Los medios de propaganda del régimen sandinista, además de reproducir la conferencia, publicaron fotografías obtenidas durante la investigación policial, incluidas imágenes de la joven en traje de baño y detallando las bebidas alcohólicas  que consumió en ese lugar. También divulgaron un comunicado atribuido a ella y su padre, en el que agradecen a la Policía Nacional y al Gobierno por la atención brindada al caso.

Preparando recomendación…

Policía pensó que enfrentaba un caso de trata de personas  

Caso de jóven médica desaparecida fue una operación de “caja china” de la Policía sandinista para amortiguar crueldad con Brooklyn Rivera
El mismo jefe de la Policía, Victoriano Ruiz, fue el encargado de brindar la conferencia de prensa en la que se exhibió el caso de una joven médica que fue reportada como desaparecida y que posteriormente se reportó que enfrentaba una crisis de salud mental. DIVERGENTES / Tomada de El 19 Digital.

La información que recibió la Policía sobre la desaparición de la doctora, apuntaba a un posible caso de trata de personas. La orden que tenían las autoridades de la institución y los medios de comunicación de la propaganda sandinista, era resolver el caso y hacer “eco” del mismo hasta que se obtuvieran resultados positivos o negativos, reveló una fuente vinculada a la institución policial bajo condición de anonimato.

“Los casos de trata de personas son complejos de resolver. Una investigación puede tardar días o semanas, o no se puede resolver nunca. Los primeros datos apuntaban a eso, pero cuando se ejecutó el operativo de búsqueda, el caso pasó de potencialmente difícil de aclarar, a resolverse de inmediato”, explicó la fuente

La historia tenía potencial. El fallecimiento de Rivera fue confirmado por el régimen sandinista el domingo primero de junio, pero ya al finalizar la tarde del día siguiente, el tema empezó a diluirse en la conversación digital y mediática de Nicaragua ante la gravedad del secuestro de una doctora. 

La joven médica  finalmente fue encontrada en un hotel de Granada el martes 3 de junio, para luego ser revictimizada por las autoridades del régimen sandinista en una conferencia de prensa. Aunque el caso se resolvió rápido, el régimen, según la fuente consultada por este medio de comunicación, consiguió que el tema en redes sociales fuese visto y conocido por la mayoría de usuarios en redes sociales, desviando momentáneamente la atención de la conversación digital.

Una operación de “caja china”

A esta estrategia, afirmó un experto nicaragüense en comunicación política que prefiere el anonimato por seguridad, se le denomina “la caja china”. Funciona como una estrategia de control de daños de la imagen pública y está diseñada para desviar la atención social.

“Consiste en sembrar o magnificar una noticia escandalosa, morbosa o sensacionalista para tapar otro problema más grave e incómodo. Y en estos tiempos de hiperconectividad, infoxicación y distracción masiva la gente tiene una capacidad de atención limitada y al promover un nuevo tema el anterior simplemente se diluye”, analizó el experto.

La expresión de “caja china” proviene del recurso literario de contar una historia dentro de otra. La comunicación política simplemente tomó la analogía: una noticia impactante (la caja grande) para descubrir que adentro hay otra trama oculta, y luego otra, distrayendo al espectador del exterior del paquete. 

Aunque las autoridades y los medios oficialistas difundieron ampliamente la identidad de la joven y de su entorno familiar, DIVERGENTES omite esos datos en cumplimiento de estándares internacionales sobre cobertura de salud mental y prevención del suicidio. 

El secuestro del cadáver de Brooklyn Rivera

Caso de jóven médica desaparecida fue una operación de “caja china” de la Policía sandinista para amortiguar crueldad con Brooklyn Rivera
El líder indígena Brooklyn Rivera en el umbral de la muerte, cuando fue exhibido por la dictadura sandinista. DIVERGENTES / Tomada de El 19 Digital.

El plan inicial del régimen buscaba encubrir la cruel y cínica gestión de la muerte de Rivera, cuyo cadáver fue secuestrado por el régimen y sus seis familiares que llegaron a Managua para enterrarlo en Sandy Bay, fueron capturados por la Policía sandinista y actualmente se encuentran desaparecidos.

Reportes de DIVERGENTES revelaron cómo se llevó a cabo paso a paso el secuestro del cadáver del líder indígena. Tras un breve velatorio la tarde del domingo 31 de mayo, Rivera fue sepultado de noche en una tumba de Sierras de Paz, con algunos diputados sandinistas plantados como claveles hipócritas en la pesadumbre del panteón, sin decir palabra alguna de su excolega legislador que murió como consecuencia de una prisión política impuesta por los copresidentes Ortega-Murillo. 

Una presencia “cínica”, sobre todo la de Lumberto Campbell, costeño como Rivera y otrora su compañero de lucha, dijeron allegados de la víctima a DIVERGENTES. Y el silencio de Gustavo Porras y Edwin Castro presenciando un entierro bajo secuestro, quizás masticando la posibilidad de correr algún día con la misma suerte del exdiputado, deshumanizados hasta la muerte en una mazmorra, cuando al poder se le antoje.

Fuentes sandinistas aseguraron que la decisión de Murillo de secuestrar el entierro tuvo que ver con “el temor” de movilizaciones de repudio contra el régimen en la Costa Caribe, donde la víctima era su “Taupla”, su líder. Y en esas intenciones, se enmarca el teatro de la Policía sandinista en el que exhibió y revictimizó a la joven médica desaparecida.


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