Miguel Mendoza se declara en huelga de hambre en El Chipote hasta que le permitan ver a su hija

“Hola papi, he grabado videos, he realizado dibujos con la esperanza de que alguien te los pueda mostrar. Mi corazón sufre mucho, porque tengo más de un año de no verte. Te amo.”, son las líneas que ha escrito Alejandra, que han motivado al preso político y cronista deportivo a iniciar esta huelga de hambre

Ilustración de Divergentes.

El periodista deportivo y preso político Miguel Mendoza cumplió este miércoles 457 días sin poder ver y abrazar a su pequeña hija Alejandra, de ocho años. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo le ha negado ese derecho, contemplado en las Reglas Nelson Mandela. Esto lo llevó a iniciar desde el pasado 19 de septiembre una huelga de hambre como medida de presión para que la dictadura le permita reencontrarse con su pequeña, quien ya sufre la ausencia de su padre después de más de un año preso en las celdas de El Chipote.

Aunque el reo de conciencia está consciente del riesgo que representa para su salud haber iniciado esta huelga de hambre, considera que esta es la única salida que le han dejado las autoridades carcelarias. La familia ha presentado once solicitudes, sin embargo, no se ha obtenido ninguna respuesta.

“Pese a ser un hombre fuerte y de estado emocional increíble, los que le conocemos, sabemos leer en el brillo de sus ojos, la angustia que le ha provocado saber de lo mal que la está pasando su hija. Por tal razón, en esa última oportunidad, Miguel ha expresado que, si no le permitían ver a la niña antes del 19 de septiembre, iniciaría una huelga de hambre, hasta que se le permita reencontrarse con Alejandra”, informó la familia del reo político.

“Hola papi, he grabado videos, he realizado dibujos con la esperanza de que alguien te los pueda mostrar. Mi corazón sufre mucho, porque tengo más de un año de no verte. Te amo.”, son las líneas que ha escrito Alejandra para su padre y que el reo no ha podido leer.

La ausencia de su padre ya ha provocado afectaciones físicas y emocionales en Alejandra, denunció la familia, a quien también le preocupa el estado de salud del reo político.

“Miguel es un paciente crónico y ha perdido más de 30 libras. Por lo que esta medida pone en riesgo su salud y vida”, alertó la familia.

Mendoza tiene una larga trayectoria periodística y ha cubierto los principales hitos deportivos del país, por eso es una figura reconocida. Después de abril de 2018, el cronista deportivo decidió romper con esa tradición de los cronistas deportivos de no “meterse en política”, y hasta el día de su ilegal captura, cuestionó duramente la represión gubernamental de la pareja Ortega-Murillo.

La única vez que la dictadura Ortega-Murillo lo exhibió públicamente fue el 1 de septiembre, cuando lo llevó a la Sala Penal del Tribunal de Apelaciones de Managua junto a otros 26 presos políticos.

A la fecha Mendoza luce extremadamente delgado, pálido y con pronunciadas ojeras. El comunicador, crítico de la dictadura, es un paciente diabético que padece de ácido úrico e hipertensión y las autoridades no le brindan una atención adecuada.

La familia una vez más demandó su liberación inmediata. A él “no se le ha logrado demostrar ni un solo delito, por lo que se encuentra encarcelado como producto de una acción incongruente con los principios y artículos consignados en los preceptos constitucionales de Nicaragua”, expuso la familia. 

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