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¿Puede una normativa universitaria corregir deficiencias educativas acumuladas durante más de una década de formación escolar?

El Setec aprobó una nueva resolución que endurece el ingreso y la permanencia en la carrera de Medicina en Nicaragua, en medio de la controversia por casos recientes vinculados a procedimientos estéticos. La medida eleva exigencias académicas e incorpora evaluaciones psicológicas, mientras especialistas señalan que el debate también está atravesado por las carencias acumuladas del sistema educativo previo a la universidad.


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En medio de la controversia generada por los recientes casos de médicos procesados por procedimientos estéticos y la exposición pública de una médica cuyos servicios fueron suspendidos por el Ministerio de Salud (Minsa), el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo reforzó las reglas de ingreso y permanencia en la carrera de Medicina mediante la Resolución No. 04-2026 de la Secretaría Técnica para la Atención a las Universidades (Setec). 

Aunque en redes sociales muchos celebran la decisión del Setec, médicos como el caso de Marina, especialista en cardiología, dijo a DIVERGENTES en condición de anonimato que la decisión es “correcta”, pues según ella “la carrera de medicina el Gobierno la volvió un chiste, con estudiantes con bajo rendimiento y con nulo compromiso social, de atención y servicio”. 

Una especialista en educación consultada por DIVERGENTES considera que cualquier discusión sobre la calidad de la formación médica también debe tomar en cuenta las condiciones y resultados del sistema educativo previo a la universidad. De ahí surge una interrogante: ¿puede una normativa universitaria corregir deficiencias educativas acumuladas durante más de una década de formación escolar?

Según Ana Quirós, del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas), este tipo de situaciones no se puede resolver exclusivamente por una decisión administrativa, ya que intervienen factores como los programas educativos, la práctica docente y la voluntad de las autoridades.

Preparando recomendación…

En el comunicado del Setec el régimen quiere fortalecer la educación superior como un “derecho del pueblo nicaragüense, promoviendo la formación integral de profesionales con elevados valores humanos, compromiso social, identidad nacional y vocación de servicio”, especialmente enfatizado en los profesionales de la salud. 

Sin embargo, la propuesta del régimen busca garantizar “altos estándares académicos, éticos, psicológicos y de compromiso social durante el ingreso, permanencia y egreso de los estudiantes de Medicina”. 

¿Puede una normativa resolver un problema estructural?

¿Puede una normativa universitaria corregir deficiencias educativas acumuladas durante más de una década de formación escolar?
La resolución del Setec endurece los requisitos para estudiar Medicina, en medio de un debate sobre las condiciones del sistema educativo que precede a la formación universitaria. Divergentes| Foto tomada del Facebook de la Unan-Managua

“Lo que van hacer es profundizar las dificultades, profundizar las deficiencias y sobre todo las decisiones arbitrarias, porque la toda la normativa está basada en indefiniciones, no en definiciones,  que son absolutamente subjetivas, que provocan bajar la calidad profesional de la carrera, mayor presión de carácter partidario y mayor sumisión de los profesionales de la salud”.

Quirós advierte que “la educación en Nicaragua está marcada por la voluntad política. A los estudiantes los sacan de sus clases a marchas o cualquier otra actividad partidaria. Las calificaciones incluso no dependen de la calidad del estudiante, sino de que los estudiantes respondan lo que ellos (Gobierno) quiere que le diga”. 

Esta falta de supervisión y ordenamiento del sistema educativo, según la directora de Cisas, ha provocado que se vaya deteriorando cada vez, porque “prima el interés partidario y no la calidad pedagógica ni de contenidos de la educación”.

A estos indicadores se suman otros cuestionamientos realizados por especialistas y organizaciones educativas sobre el adoctrinamiento político impuesto por la dictadura Ortega-Murillo en las aulas de clases a temprana edad perjudica la promoción del pensamiento crítico. 

Recuerda la implementación del sistema donde los estudiantes de primer o tercer grado no eran reprobados: “había una promoción automática, eso significa que podían pasar hasta tercer grado sin saber leer ni escribir. Eso ya no lo vas a resolver. Entonces es gente que viene con un piso absolutamente movedizo”.

Sumado a la imposición de ideologías políticas, la poca formación magisterial para el personal docente, la insuficiente inversión tecnológica, el despido de docentes críticos a la pareja presidencial, la confiscación de centro educativo y la carente actualización de las mallas curriculares, son algunos de los factores que han mermado la calidad educativa en el país, analiza Quirós.

La falta de presupuesto público también afecta el sistema de educación del país, que en vez de ser utilizado para invertir en la calidad educativa del profesorado y estudiantes, termina en actividades partidarias. La directora de Cisas y la médica coinciden en ue estas condiciones forman parte del contexto educativo en el que se han formado las generaciones de estudiantes que hoy ingresan a las carreras universitarias, entre estas Medicina.

Los datos que explican la crisis educativa

¿Puede una normativa universitaria corregir deficiencias educativas acumuladas durante más de una década de formación escolar?
Organismos internacionales advierten rezagos en aprendizaje, inversión y evaluación educativa en Nicaragua. Divergentes| Foto tomada de El 19 Digital

Los cuestionamientos planteados por Quirós también encuentran respaldo en diversos indicadores educativos publicados por organismos internacionales, que muestran rezagos en aprendizaje, inversión y evaluación educativa.

Un informe del Banco Mundial y el Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2024 arrojó que el 79% de los niños y niñas del país no son capaces de leer y comprender los texto apropiados a su edad al finalizar la educación primaria. Los mismos organismos también han advertido sobre los desafíos que enfrenta el país en materia de inversión educativa y calidad del aprendizaje.

Según el informe de la Unesco, el gasto en la educación primaria es de 858 anuales dólares por niño, 69% menos del promedio de América Latina y el Caribe. En 2024, el país reflejó que es uno de los que menos invierte en educación básica en toda la región. 

Además se dejó de realizar las evaluaciones escolares nacionales. La última donde el país participó fue en 2019, en el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE), de acuerdo con el informe de la Unesco. Y la última vez que Nicaragua administró una Evaluación Nacional a Gran Escala (NLSA, por sus siglas en inglés) para las escuelas primarias fue en el 2015, hace una década.