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Psicosis, desmayos y deterioro físico. Así se encuentran los presos políticos en el Chipote

Maynor Curtis (c), abogado del periodista Miguel Mendoza, espera afuera de El Chipote. Archivo EFE.

El castigo contra el preso político Roger Reyes ha sido despiadado. Desde que el 22 de noviembre fue enviado a una celda de castigo –que mide dos metros de largo por dos de ancho, totalmente sellada y con solo un agujero en el techo– está sumido en un estado depresivo y ansioso que ha provocado que esté perdiendo la memoria, a tal punto que no recuerda a una de sus dos hijas. “Cuando la puerta de la celda de castigo se cerró a mis espaldas sentí que el mundo se me vino encima otra vez”, le dijo Reyes a su esposa Fernanda Guevara en la última visita del pasado dos de enero que ocurrió entre las 9:45 y las 11:40 de la mañana. 

Reyes es miembro del consejo político de la organización opositora Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y fue abogado defensor del también preso político, Félix Maradiaga, uno de los aspirantes presidenciales detenidos antes de las elecciones del pasado siete de noviembre, en las que Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo se eligieron para un cuarto período consecutivo. 

El relato del deterioro de la salud de Reyes es solo uno de los 46 secuestrados desde finales de mayo del año pasado durante el período electoral, en el que se arrestaron a políticos, periodistas, campesinos, universitarios, activistas, abogados defensores, empresarios, entre otros opositores al régimen Ortega Murillo. 

En las cárceles del país se contabilizan a más de 170 presos políticos. De estos, 36 están en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida con el nuevo Chipote. Según la denuncia de familiares de los presos políticos en este centro de detención, la mayoría de los arrestados han sufrido pérdidas de peso de hasta 90 libras, desmayos, enfermedades motoras, estomacales y psicológicas, como la psicosis transitoria que, según expertos, debe estar padeciendo Roger Reyes. Otros familiares no han denunciado y algunos guardan silencio por su propia seguridad. En el caso del líder estudiantil Lesther Alemán, sufre una contusión en una de sus piernas por lo que está cojeando. Sin embargo, hasta ahora se desconoce de qué tipo de lesión se trata, ya que no le permiten que lo vea un médico. 

Una de las presas políticas, Nidia Barbosa, de 66 años, detenida en el Sistema Penitenciario de Granada ha sido hospitalizada en tres ocasiones por problemas cardíacos desde que fue arrestada el pasado seis de noviembre. Según publicó Confidencial, el general del Ejército en retiro, Hugo Torres, de 73 años, se encuentra en una condición delicada de salud desde hace más de 15 días, aunque no se sabe cuál es el diagnóstico de su enfermedad. 

Alarma la situación de presos de la tercera edad

Carteles que demandan la liberación de los presos políticos. Divergentes.

Este martes cuatro de enero, en una conferencia de prensa, familiares de los presos políticos relataron que persisten las violaciones a sus derechos humanos y al debido proceso judicial que deben tener sus casos. Entre otras razones, porque los detenidos se encuentran en indefensión absoluta pues sus causas no se ven reflejadas en el Poder Judicial. Esto, para invisibilizar los casos y dejarlos indefensos, según sus familiares. Por otro lado, no les permiten reunirse con sus abogados y los interrogan frecuentemente sin la presencia de su defensa legal. 

Los familiares denunciaron que no les permiten entregar ropa de cama o de abrigo a los detenidos que sufren frío durante las noches. Además, se denunció que, como forma de castigo, a algunos secuestrados los encierran en celdas donde permanecen las luces encendidas las 24 horas y otras que no tienen iluminación alguna.

También expusieron las condiciones carcelarias y de salud de los detenidos, quienes en su mayoría atraviesan un “daño físico” que temen que sea irreparable. Las celdas tampoco prestan las condiciones adecuadas. Tampoco se han llevado a cabo valoraciones médicas, pese a que varios detenidos presentan una salud en deterioro o con afecciones crónicas. 

La situación de las personas de la tercera edad tiene alarmados a sus familiares. Según los registros que maneja el Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos (GREX), 38 personas son de la tercera edad o valetudinarios y 12 de ellos son mantenidos en un “cruel régimen carcelario” en el nuevo Chipote.

Por ejemplo, el político José Pallais, de 68 años de edad, ha perdido casi 90 libras y está tan débil que se ha desmayado en dos ocasiones. Tiene llagas y abscesos en la espalda porque le quitaron la colchoneta en la que dormía, y ahora duerme en una silla que le llevaron sus familiares por la apnea del sueño que sufre.

Mientras que el también político Mauricio Díaz, de 71 años de edad, ha perdido 30 libras, se ha desmayado dos veces, tiene manchas en su piel y lagunas mentales. Violeta Granera, de 70 años, ha perdido dientes por lo que se le dificulta comer y tiene manchas rojas por falta de sol. “Tuvo una afectación dental y le extrajeron restos de una muela, pero no han solucionado sus problemas y está teniendo afectaciones en ambos lados de su boca”, denunciaron los hijos de Granera.

En tanto, el analista político Edgard Parrales, de 79 años, ha perdido 12 libras en 40 días,  tiene una hernia y carece del intestino grueso. El gerente del diario La Prensa, Juan Lorenzo Holmann, tiene manchas en la piel y ha sufrido desmayos en su celda. 

En celdas de castigo

Una réplica de las celdas de castigo del antiguo Chipote. Divergentes.

Los secuestrados políticos Irving Larios, Miguel Mendoza, Roger Reyes, Álvaro Vargas, Michael Healy y Yader Parajón permanecen en celdas de castigo. Mientras que Tamara Dávila, Ana Margarita Vigil, Suyen Barahona y Dora María Téllez siguen siendo sometidas a aislamientos permanentes, confinadas en celdas solitarias. Dávila nunca ha sido sacada al patio a recibir sol y su celda se encuentra empernada. 

En el caso de Suyén Barahona, presidenta de la Unión Democrática Nicaragüense (Unamos), un familiar que por seguridad pidió no ser citado, aseguró que la pérdida de peso se evidencia. Sin embargo, la presa política “permanece fuerte”. Los interrogatorios se mantienen a diario, pero a este punto son “repetitivos” debido a que las acusaciones contra estos presos políticos son “insostenibles”. 

“A pesar de que bajó seis libras, se mantiene fuerte. Realiza rutinas de ejercicio y está afectada por la separación de su hijo. Más allá de eso, realmente mantiene su buen espíritu”, agregó el familiar. 

La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, dijo que “no se le puede seguir llamando Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), sino centro de tortura”, después de escuchar los relatos de los familiares de los secuestrados políticos. “Hay una exposición macabra dentro del Chipote para que los presos colapsan y los que estamos afuera, los acompañantes y familiares, colapsemos”, enfatizó Núñez. 

Por su parte, los familiares exigen 16 condiciones mientras persistan las detenciones ilegales, las cuales son el respeto a sus derechos humanos, cese inmediato del aislamiento y de celdas de castigo, un cambio de medida cautelar por arresto domiciliar a las personas de la tercera edad y personas en situación crítica de salud, calendarización de visitas regulares semanales, cese a los interrogatorios, garantizar la entrega de paquetería, entre otros. 

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