Relación entre los Ortega-Murillo y el Vaticano en punto muerto

La respuesta del Vaticano a la expulsión del Nuncio Waldemar Sommertag fue “clara y directa”: califican la decisión de “grave e injustificada” y por primera vez mencionan a los presos políticos del régimen. El gobierno sigue sin nombrar un embajador en la Santa Sede desde septiembre del año pasado, mientras los mandatarios siguen rechazando a los países mediadores. Según expertos en relaciones internacionales, la pareja presidencial “se echó un enemigo de alto vuelo” que no había entrado en conflicto con ellos

El Nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag fue expulsado de Nicaragua de manera perentoria por el régimen. Divergentes | Archivo.

El comunicado del Vaticano sobre la expulsión del Nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag revela “la culminación” de una relación entre la Santa Sede y el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El analista del Diálogo Interamericano, Manuel Orozco, considera que esta situación refleja que los mandatarios nicaragüenses continúan rechazando a los países que quieren tener un papel mediador en la crisis política de Nicaragua. 

“Esto hará que estos países se unan a otros más para seguir aumentando el aislamiento y la presión al régimen”, dijo Orozco. Por otro lado, Ortega y Murillo están aumentando sus vínculos con “extranjeros criminales para sostener su poder”. 

Un sociólogo y conocedor en temas religiosos dijo, en condición de anonimato, que el deterioro de esta relación es un síntoma de que el régimen “subió al extremo la intolerancia a cualquier sugerencia” que le hicieran en términos diplomáticos. “Es probable que el Nuncio haya realizado algunas observaciones, comentarios, peticiones o sugerencias que no fueron bien recibidas o fueron interpretadas como una confrontación”. 

Una fuente diplomática dijo a DIVERGENTES que el régimen “está quemando puentes increíbles, porque el papa Francisco nunca los ha atacado (a Ortega y Murillo) en público”. El problema con el Nuncio fue que “abogó por los presos políticos”, dijo la fuente.

A nivel diplomático, el comunicado del Vaticano significa que los mandatarios nicaragüenses “se echaron a un enemigo de alto vuelo (Vaticano)”, que no había entrado en conflicto con ellos. 

Desde la crisis de 2018, el representante del Vaticano fue una especie de canal de comunicación entre el régimen y la oposición en varios momentos tensos que se vivieron en el país. Sommertag fue testigo y acompañante en las mesas de diálogo de 2018 y 2019, y en algunas ocasiones fue público que intercedió por los presos políticos. 

El Vaticano recibió la noticia de la expulsión con “sorpresa y dolor”. “Durante su misión, Sommertag ha trabajado incansablemente por el bien de la iglesia y del pueblo nicaragüense, especialmente por los más vulnerables”, cita el comunicado. “Merece particular mención su participación como testigo y acompañante de la Mesa de Diálogo Nacional entre el gobierno y la oposición política, en vista de la reconciliación nacional y de la liberación de los presos políticos”. El Vaticano califica la expulsión como “grave e injustificada”. 

Manuel Orozco considera que el régimen ha cerrado los espacios de mediación para poder “gobernar a su manera”. Sin embargo, “la dependencia económica y política de Nicaragua del resto del mundo es real”. El golpe de este aislamiento “se está sintiendo incluso en miembros del círculo de poder que están buscando formas de huir del régimen”, según Orozco. 

Para el analista, el 2022 será decisivo para el régimen porque sus decisiones pueden cambiar el rumbo del país hacia una transición política o el derribamiento del andamiaje económico que ha sostenido el país 

Ortega sin nombrar embajador en el Vaticano

Daniel Ortega en un acto partidario en Managua. Archivo | EFE.

Una de las muestra de la relación desgastada entre el Vaticano y el régimen de Ortega y Murillo es que no se nombra embajador en la Santa Sede desde hace seis meses, cuando se destituyó a Eliette Ortega Sotomayor el 22 de septiembre de 2021. Ortega Sotomayor solamente estuvo en el cargo durante seis meses. Sustituyó al ex subdirector de la Policía, Francisco Javier Bautista Lara, que solo permaneció cinco meses. Bautista Lara dijo a Confidencial que “cumplió una misión con creces” en el Vaticano. 

Esta semana el régimen realizó un cambio en el cargo de ministra consejera de la embajada de Nicaragua en el Vaticano. Sandy Anabell Dávila Sandoval fue removida y sustituida por Yara Suhyen Pérez Calero. Todo esto en los días que se dio a conocer la expulsión del representante del papa en Nicaragua. 

Presión a diplomáticos no alineados

El embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Kevin Sullivan, es uno de los que más recibe recriminaciones por parte del régimen, según fuentes diplomáticas. EFE | Archivo.

Esta es una muestra más de que las relaciones entre el régimen y el cuerpo diplomático no alineado con los Ortega-Murillo siguen estando pésimas. Desde noviembre de 2021, el gobierno eliminó la figura de “decano diplomático” que ostentaba el Nuncio apostólico en Nicaragua. Es decir, una figura meramente protocolaria al ser reconocido por los demás embajadores acreditados como un líder. Pese a la eliminación de la figura, Sommertag siguió siendo reconocido como la cabeza de los diplomáticos y, entre algunas de sus funciones protocolarias, estaba organizar convivios y fiestas. 

Fue por esto que en ​​febrero, Sommertag organizó una despedida al embajador de Colombia, Alfredo Rangel Suárez, quien fue expulsado por los Ortega-Murillo y declarado non grato. Este gesto provocó un reclamo airado por parte del gobierno sandinista.

Otra relación deteriorada es la del régimen con España. Ortega y Murillo retiraron a su embajador en Madrid el pasado jueves 10 de marzo, por supuestas “presiones y amenazas injerencistas”. La Cancillería española dijo que la razón del retiro del embajador de Ortega es porque prohibieron regresar a Managua a su embajadora María del Mar Fernández-Palacios, por lo tanto, Midence fue advertido de reciprocidad. 

Por otro lado, hay otros embajadores concurrentes a quienes no les permiten ingresar a Nicaragua. Existen pésimas relaciones con los embajadores de Estados Unidos, Francia y la Unión Europea. Todos ellos han sido los principales críticos de las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua, de los procesos contra los presos políticos y la consolidación de un régimen de partido único en las elecciones de noviembre de 2021.

Nuncio ausente en toma de posesión

Archivo | EFE

El 10 de enero, día de la toma de posesión de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el Nuncio viajó a Roma. Su ausencia ese día fue el principio del fin de las relaciones. Ante el fuerte aislamiento internacional a causa de las elecciones cuestionadas del seis de noviembre del año pasado, la presencia del representante del Vaticano pudo significar un espaldarazo al régimen. 

El 15 de enero el Nuncio sostuvo una reunión con el Papa Francisco, aunque no se detalló de qué hablaron. Una fuente diplomática dijo que al regresar a Nicaragua, al Nuncio lo conminaron a salir de inmediato del país. Se fue el domingo seis de marzo y ni siquiera pudo despedirse de los obispos. 

​​Monseñor Carlos Herrera, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), en declaraciones brindadas al noticiero de canal 10 de televisión este nueve de marzo, señaló el deterioro de las relaciones entre el régimen orteguista y el representante del papa Francisco. “La Nunciatura lo ha dado a conocer, pero él por la decisión del papa dejó al secretario en la función de diplomático por el momento, hasta que se nombre un nuevo Nuncio”, afirmó Herrera.

La Conferencia Episcopal publicó un comunicado el miércoles en el que confirmó la salida del Nuncio. “Este asunto es de exclusiva competencia bilateral de la Santa Sede y el Gobierno de Nicaragua”, destacó el comunicado. 

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