La Cámara Nacional de Turismo de Costa Rica (Canatur), pidió al Banco Central de ese país adoptar medidas urgentes para frenar la caída del dólar y la apreciación del colón, al advertir que esta tendencia está erosionando la competitividad del turismo y empujando su desaceleración. La solicitud quedó plasmada en una carta enviada este 25 de marzo de 2026 a la Junta Directiva de la entidad, en la que el gremio señala que el país enfrenta una prolongada deflación y un fortalecimiento sostenido del colón durante los últimos cuatro años, con efectos directos en el crecimiento, la recaudación y el empleo.
El llamado ocurre en un contexto de desaceleración del turismo. La visitación internacional a Costa Rica creció apenas 1% en 2025, muy por debajo del 5% global, según datos del sector, evidenciando una pérdida de dinamismo frente a otros destinos.
En el acumulado entre 2019 y 2025, el país creció 11% en llegadas internacionales, mientras competidores regionales registran avances mucho mayores, lo que confirma una brecha creciente en competitividad. Ese crecimiento, además, no es uniforme. Se concentra en destinos de alto costo como Guanacaste, mientras otras zonas pierden dinamismo. Entre 2019 y 2025, la visitación por el aeropuerto de Liberia creció 51%, pero cayó 2% en el aeropuerto Juan Santamaría, principal puerta de entrada del país. Esta concentración refuerza un modelo turístico menos equilibrado y con mayor dependencia de segmentos de alto gasto.
Ante este escenario, Canatur pidió al Banco Central intervenir el mercado cambiario para frenar la caída del dólar, reducir la tasa de política monetaria, bajar el encaje mínimo legal y reforzar la comunicación sobre la meta de inflación. El gremio advierte que no actuar podría profundizar la pérdida de competitividad, reducir el empleo y debilitar uno de los principales motores económicos del país.
Caída del dólar reduce ingresos y golpea el consumo
El tipo de cambio se ha convertido en un factor clave de esta presión. Según el Banco Central de Costa Rica, en marzo de 2026 el dólar se ubica alrededor de 463 colones en la compra, y 466 en la venta. La cifra contrasta con los niveles de años recientes. En 2024 el promedio rondó los 515 por dólar y en 2025 se mantuvo cerca de 500 colones, lo que implica una caída aproximada de entre 8% y 10% en el valor del dólar en uno a dos años.
El impacto también alcanza a quienes perciben sus ingresos en dólares, tanto costarricenses como población migrante. especialmente nicaragüenses, que constituyen más del 70% de las personas extranjeras en el país, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
La apreciación del colón reduce su poder adquisitivo en términos reales. Un ingreso de 1000 dólares que en 2024 equivalía a más de 515 000 colones, actualmente ronda los 463 000. La pérdida, cercana a 50 000 colones por cada mil dólares, limita la capacidad de cubrir gastos como alquiler, alimentos y servicios, en un contexto en la cual la mayoría de costos se mantienen o aumentan.
De acuerdo con los empresarios turísticos, para un sector en el que el 90% de las empresas son mipymes que reciben ingresos en dólares, pero pagan costos en colones, esta variación reduce márgenes, limita inversiones y presiona la sostenibilidad de los negocios.
El deterioro ya se refleja en el empleo. La población ocupada en turismo cayó un 9% entre 2024 y 2025, según datos de la Encuesta Nacional de Empleo citados por el sector. Más que cierres inmediatos, el efecto es progresivo. Las empresas recortan mantenimiento, postergan inversiones y limitan contrataciones, lo que impacta la calidad del servicio y la capacidad de innovación.
Tipo de cambio golpea a mipymes, trabajadores y competitividad turística
Esto implica que el alto costo país, junto con la apreciación del colón, encarece a Costa Rica frente a sus competidores regionales. El resultado es un destino más caro en un mercado donde los turistas comparan precios con mayor frecuencia.
Este debilitamiento ocurre en paralelo con el crecimiento acelerado de otros países de la región. Un reportaje de Divergentes —“Nicaragua, la cenicienta del turismo en Centroamérica”— muestra cómo destinos como El Salvador, Guatemala y Panamá han ganado terreno con costos más bajos y estrategias más agresivas de promoción.
Entre 2019 y 2025, Costa Rica acumuló un crecimiento de apenas 11% en llegadas internacionales, mientras Panamá creció 29%, República Dominicana 35%, Guatemala 44%, Colombia 50% y El Salvador 92%, según cifras de ONU Turismo citadas por el sector.