Los ascensos acelerados y exagerados de comisionados mayores a comisionados generales en Nicaragua, además de “ningunear” el grado policial, porque ahora “cualquiera puede llegar a serlo” con sólo mantener una absoluta lealtad política total a los Ortega-Murillo, ha triplicado el gasto mensual de salarios para estos oficiales superiores en la Policía Nacional, principal brazo represor del régimen sandinista.
La nómina en el grupo de estos oficiales supera los 11.4 millones de córdobas al mes, estos sin incluir bonos de combustibles, teléfono, viáticos de alimentación, entre otras prebendas a la que puedan tener acceso. Este monto equivale a 137.8 millones de córdobas al año, 3.7 millones de dólares, al cambio oficial vigente.
Un análisis basado en los anuarios estadísticos de la Policía Nacional, reportajes de medios de comunicación independientes, y consultas a funcionarios del Ministerio del Interior (Mint) y la misma institución policial, expone que bajo la administración de los Ortega-Murillo, los ascensos a comisionados generales aumentaron de cuatro en 2007, a 112 en la actualidad.
No se incluyen los seis ascensos previstos a realizarse este 17 de octubre de 2025, anunciados por Rosario Murillo para llevarse a cabo en el acto por el 46 aniversario de fundación del Mint, entidad a cargo de las operaciones de espionaje y vigilancia política en la dictadura sandinista.
Al cierre de la edición de este reporte, el acto, que iba a ser presidido por Ortega y Murillo, fue cancelado bajo el argumento de las condiciones climáticas previstas para la noche del viernes.

Secretismo con salario de funcionarios públicos
Si bien los salarios de los comisionados generales no son públicos y se mantienen bajo secreto por la Policía Nacional, semanas de gestión con funcionarios policiales y del Mint permitieron a DIVERGENTES establecer un dato, confirmado por dos altas fuentes vinculadas al círculo de poder del régimen Ortega-Murillo.
“En los (años) noventa, un subdirector de la Policía ganaba 2000 dólares (14 600 córdobas al tipo de cambio de esa época), sin incluir los bonos de combustibles, viáticos de alimentación, teléfono. Un subdirector de aquellos años, es comparable a un comisionado general en la actualidad respecto al grado. Por encima de estos solo está el jefe de la Policía o bueno, ahora los jefes de la Policía”, explicó una fuente policial consultada para este artículo bajo condición de anonimato.
La aprobación del decreto 19-2007, “Regulación Salarial de los Funcionarios de Mayor Jerarquía en el Poder Ejecutivo”, arroja pistas sobre el monto mensual que gana un comisionado general. La ordenanza expone los salarios que deben tener el presidente (3200 dólares) de Nicaragua, ministros y viceministros, además de una prohibición que señala que nadie puede ganar más que el jefe de Gobierno.
Para los viceministros, se estableció un salario mensual de 2800 dólares (102 400 córdobas al cambio actual). El decreto hasta la fecha no ha sido anulado y es el único documento oficial que al menos refleja el monto mensual que devengan los funcionarios del Ejecutivo, no así los del resto de poderes del Gobierno, regidos con otras normas.
“Es decir que el viceministro del Mint, Luis Cañas, según este decreto gana 2800 dólares al mes. No nos olvidemos que después de la reforma de la Ley 1183, que establece la Jerarquía de Grados en las Direcciones Generales del Ministerio de Gobernación (ahora Mint), y que tenía por objetivo armonizar la jerarquía de grados, Cañas pasó a tener el grado de comisionado general. ¿Qué quiero decir? Que después del decreto y la reforma, podemos concluir que al menos un comisionado general gana 2800 dólares mensuales”, afirmó una alta fuente vinculada al régimen sandinista.
Tomando como referencia este dato, el gasto mensual del presupuesto público del Gobierno en salarios para los 112 comisionados generales en Nicaragua asciende a 11.4 millones de córdobas. Esta cifra no incluye el aguinaldo, ni otros beneficios, como bonos de combustible o viáticos de alimentación.
“Este dato es el más cercano hasta ahora del gasto anual en salarios de los comisionados generales de la Policía en Nicaragua. Pero no significa que sea una cifra fija. Aquí hay que sumar muchos beneficios que adquieren los oficiales, sobretodo por ser fieles a la pareja dictatorial”, señaló otra fuente, que durante muchos años estuvo vinculada a la Policía en el país.
El incremento acelerado de comisionados generales

Bajo la dirección de Franco Montealegre, jefe policial en 1998, la institución tenía dentro en su jefatura a cuatro comisionados generales. Esta misma dinámica continuó en 2005, bajo la administración del primer comisionado, Edwin Cordero. Fue hasta 2008, con Aminta Granera como jefa máxima de la Policía y los Ortega-Murillo en el poder, que el número de comisionados generales pasó de cuatro a siete.
En 2011, siempre con Granera como jefa de la Policía, el número de comisionados generales pasó de siete a doce, diez hombres y dos mujeres. El primer “gran aumento” ocurrió en 2015, cuando la primera comisionada decidió que podían cohabitar 21 comisionados generales en la institución.
Una fuente vinculada al Mint explicó a DIVERGENTES que el aumento de comisionados generales nunca estuvo justificado por la actual administración sandinista. De acuerdo a su explicación, los grados policiales estaban relacionados a los cargos que desempeñaban, es decir, no debía haber grados policiales por debajo del cargo. Por ejemplo, si el trabajo podía realizarlo un teniente, no cabía la necesidad de un comisionado general.
“Antes por cada ascenso para grado y cargo se requería una evaluación integral, la necesidad del cargo y que hubiera presupuesto, porque esto significaba más responsabilidad”, detalló la fuente.
Para no ir contra la institucionalidad, profesionalidad y carrera policial, se llegó a la conclusión que al realizarse la conversión de grados, únicamente el director de la Policía fuese primer comisionado, y los subdirectores y el Inspector fueran comisionados generales. Asimismo, los jefes de direcciones fueran comisionados mayores, y así gradualmente hasta abajo.
“Fue todo un proceso. Se tomó como referencia el ejemplo de otras instituciones policiales en la región. Obviamente que al crecer la institución en presupuesto, personal y cargos, la necesidad real podría aumentar la cantidad de grados, pero sin ocupar el grado inmediato superior. Porque se debía considerar la jerarquía y verticalidad del mando”, continuó.
¿Tantos comisionados generales, para qué?

No obstante, según la misma fuente, todo el trabajo de años en la institución policial, se tiró al piso cuando los dictadores Ortega-Murillo pasaron por encima de la profesionalización y la institucionalidad, y anteponiendo el “capricho personal”, favoritismo político y la lealtad hacia ellos, por encima de los méritos profesionales, se comenzó a “regalar” el grado de comisionado general.
Entonces en 2019, bajo la dirección de Francisco Díaz, consuegro de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el número de comisionados generales aumentó hasta 32; de los cuales 29 eran hombres y tres mujeres. En 2020, el número se incrementó a 37 hasta llegar, de forma acelerada y exagerada, hasta 112 comisionados generales en nómina. Cifra que, a partir de octubre 2025, subirá a 118 con los seis nuevos ascensos.
“Ahora cualquiera puede ser comisionado general. Ya no se toma en cuenta la experiencia, la antigüedad, los logros… únicamente qué tan leal sos a los presidentes. Insisto, prevalece la obediencia y la disposición de servir a quienes ostentan el poder”, refirió la fuente que estuvo vinculada a la Policía durante más de diez años.
La fuente conectada con el Mint explicó que si bien ha habido necesidad de aumentar personal, porque siempre hay nuevas convocatorias y más oficiales, lo idóneo, en un país con un ápice de derecho y una Policía realmente profesional, es incrementar la cantidad de comisionados mayores u otros rangos menores más operativos, y así evitar ningunear el grado de comisionado general.
“Antes se contemplaban muchas cosas antes de realizar un ascenso. Implicaba crear una relación de altas con bajas más los años de servicio y la edad biológica. Se analizaba todo esto cuando se quería proyectar un ascenso. Pero esto era solo una parte, luego debían aprobar un curso de actualización… era algo enteramente profesional”, detalló la fuente del Mint.
Ahora, según las fuentes consultadas por este medio de comunicación, lo último que se realiza es una evaluación integral. Primero importa la parte ideológica y la trayectoria del funcionario policial al servicio de órdenes políticas, obviando el profesionalismo y el respeto a los derechos civiles.
“Estos ascensos no deben ser vistos como profesionalización de la institución, sino como una forma de comprar lealtad para sostener una estructura regresiva. A ver, el incremento de policías en la institución implica un aumento de jefaturas, pero no esta cantidad exorbitante. En lo absoluto”, finalizó la fuente vinculada a la institución policial.