Sacerdotes y diáconos a la fuga: se exilian para escapar de la persecución religiosa de Ortega y Murillo

Aunque no hay un comunicado oficial por parte de la Iglesia Católica, se conoce que en las últimas semanas al menos cinco religiosos se han visto forzados al exilio, tras el encarcelamiento de monseñor Rolando Álvarez y varios sacerdotes y laicos. Unas siete parroquias y una catedral se queden sin un guía espiritual. El obispo hondureño José Antonio Canales compara la persecución en Nicaragua con la que sufre el catolicismo en África a manos de musulmanes

Ilustración de Divergentes.

Dos semanas antes de salir irregularmente de Nicaragua, Carlos Mata, seminarista de la Diócesis de Granada, comenzó a recibir llamadas extrañas de números desconocidos. Lo amenazaban de cárcel. Le decían que sabían todo sobre su ministerio y su familia. “Que alguien te empiece a decir todo eso es preocupante”, dice. Para salvaguardar su vida no tuvo otra opción que huir del país por puntos ciegos, dejando no solo el calor de sus parientes, sino poniendo una pausa a su formación sacerdotal.

A las amenazas vía telefónica se sumó el asedio de la Policía. Según el seminarista, por casi dos meses una patrulla merodeaba su vivienda, lo que hacía cada vez más insostenible su estancia en el país. “Debido a la locura de personas serviles y fanáticas, he tenido que salir y abandonar la tierra que me vio nacer, pido sus oraciones”, escribió Mata en su cuenta de Twitter el 31 de agosto pasado.

Mata es originario del departamento de Rivas y tiene 23 años. Estudió siete años en el Seminario Mayor de San Pedro, de la Diócesis de Granada. Sin embargo, a raíz de la persecución que inició el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la Iglesia Católica, tuvo que abandonar su carrera para ser sacerdote.

“Me faltaban prácticamente dos años para ser sacerdote. La formación dura ocho años. Yo había terminado la primera licenciatura en Humanidades con mención en Filosofía y quedé a la mitad de la licenciatura en Humanidades con mención en Teología”, comenta en una entrevista con DIVERGENTES.

Carlos Mata, seminarista de la Diócesis de Granada, obligado a exiliarse. Foto: Cortesía

La historia de Mata solo es la muestra de una nueva arista del éxodo de miles de nicaragüenses que, desde 2018, huyen de la crisis sociopolítica: la de sacerdotes y diáconos católicos. Aunque no hay un comunicado oficial por parte de la alta jerarquía de la Iglesia Católica, en este contexto se conoce de al menos cinco religiosos forzados al exilio.

Pese al silencio de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), presidida por monseñor Carlos Herrera y el cardenal Leopoldo Brenes, un líder religioso aseguró bajo anonimato que, entre los sacerdotes obligados al exilio están Uriel Vallejos, Vicente Martínez, Sebastián López, Mangel Hernández y el seminarista Carlos Mata.

En el caso de Martínez, era el encargado de la parroquia Santa Lucía en Ciudad Darío; López fungía como vicario de esa parroquia, Mata era diácono de la Diócesis de Granada, mientras que Hernández era párroco de la iglesia San Juan María Vianney de Matagalpa.

A eso hay que sumar la expulsión perentoria del Nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag, en marzo de 2022; y de un grupo de monjas de la orden Madre Teresa de Calcuta el seis de julio pasado.

Una experiencia nueva

El Presbítero Uriel Vallejos salió de Nicaragua por puntos ciegos. Foto: Cortesía.

Monseñor José Antonio Canales, obispo de la Diócesis de Danlí, Honduras, señala que lo que está viviendo actualmente la Iglesia Católica de Nicaragua no se había visto nunca en la región de América Latina: calumnias, asedio, persecución, sacerdotes detenidos y obligados al exilio. Dice que este escenario sólo podría compararse con lo que sucede en países africanos, donde los líderes religiosos son perseguidos por musulmanes. 

El obispo hondureño destaca que, aunque históricamente en la región han habido gobiernos dictatoriales, ninguno alcanzó los niveles de represión y maldad contra la Iglesia como los del régimen Ortega-Murillo. 

“No estamos acostumbrados a ver estas cosas… es una experiencia nueva. Ya hemos tenido muchos dictadores en América Latina, pero ninguno ha sido, que se recuerde, tan agresivo con la Iglesia como estos señores que ilegalmente gobiernan Nicaragua”, señala a DIVERGENTES Canales, quien es cercano al cardenal Leopoldo Brenes y sigue de cerca la situación que atraviesa la Iglesia nicaragüense. 

 “¡Adiós Nicaragua mía!”

Presbítero Uriel Vallejos, párroco de la Iglesia Divina Misericordia de Sébaco. Foto: Cortesía

El ocho de septiembre el padre Uriel Vallejos, párroco de la iglesia Divina Misericordia, en el municipio de Sébaco, oficializó su exilio, un mes después de que agentes policiales ingresaran a la fuerza al templo que dirigía con el fin de apropiarse de los equipos de una de las diez radios católicas cerradas por el oficialismo en los primeros quince días de agosto.

A través de Twitter el presbítero compartió un mensaje en el que se despide de Nicaragua con un “Hasta pronto mi bello país de lagos y volcanes”, y pidió no dejar solo a monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y Estelí, a quien el régimen mantiene bajo arresto domiciliario desde el pasado 19 de agosto.

El presbítero de Sébaco se mantuvo por tres días encerrado en la casa cural de Sébaco y en ese tiempo solo se alimentó con agua, jugos y yogurt.

Este seis de septiembre Vallejos apareció en la basílica San Francisco de Asís, en Italia, después de haber salido de Nicaragua cruzando veredas y montañas. Frente a la imagen de San Francisco y Santa Clara de Asís, Vallejos pidió el “restablecimiento de la paz en nuestra patria”.  

El líder eclesial consultado bajo anonimato manifestó que el exilio fue la “extrema decisión” tomada por varios religiosos ante el asedio, persecución y amenazas por parte del oficialismo. La fuente católica declaró que la Iglesia en Nicaragua se encuentra en un estado de “indefensión y peligro”.

“Hasta el presente no se avizora buena voluntad (del gobierno) de frenar la persecución, más bien se agudiza; da la impresión que quieren exterminar el catolicismo”, señaló.

Ovejas sin pastores

El escenario de represión y persecución que sufre Nicaragua también incluye el exilio forzado de monseñor Silvio Báez y el párroco Edwin Román, el arresto domiciliario de monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de Estelí, así como el encarcelamiento de los sacerdotes Manuel Salvador García, Leonardo Urbina y Óscar Benavidez.

A estos se suman los sacerdotes José Luis Díaz y Sadiel Eugarrios; Ramiro Tijerino, Raúl González y los seminaristas Darvin Leyva y Melkin Sequeira, quienes acompañaron a monseñor Álvarez en su residencia episcopal y que fueron trasladados a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial, conocidas como El Chipote.

Es decir, ante estos secuestros y exilio forzado de otros líderes religiosos, al menos unas siete parroquias y una catedral se encuentran sin sus pastores, situación que genera preocupación y “asombro” en la comunidad católica por el alto nivel de persecución religiosa en Nicaragua, asegura el obispo de Honduras.

Canales explicó que, aunque es una situación “muy difícil”, las máximas autoridades de Nicaragua y el mismo papa Francisco tendrán que trabajar para atender estas parroquias que prácticamente se han quedado sin un guía espiritual. Mientras eso sucede, el obispo hondureño animó a los delegados a continuar celebrando con normalidad las actividades en las parroquias.

“Todos tienen que seguir haciendo lo que les toca con prudencia, pero la Iglesia de Nicaragua no se puede detener, ni en Estelí, ni en Matagalpa ni en ninguna otra diócesis o parroquia. Hay que continuar como sea”, alentó el religioso.

Esta redacción intentó comunicarse con el cardenal Brenes para conocer qué acciones tomará la Iglesia ante la ausencia de varios sacerdotes. Sin embargo, una persona cercana a él solo se limitó a contestar que “por ahora no está dando entrevistas a periodistas”.

“Seguramente se va a apresurar la designación de un nuevo obispo en Estelí, pero yo considero que el título de monseñor Rolando Álvarez como obispo de Matagalpa tiene que mantenerse, porque sino sería como claudicar ante estas personas que tanto daño han hecho”, manifestó por su parte monseñor Canales.

Confianza en un diálogo, dice Brenes

El cardenal Leopoldo Brenes (c) conmemora con una eucaristía el aniversario del ataque a la imagen de la Sangre de Cristo. EFE | Jorge Torres | Archivo.

En una entrevista con la agencia de noticias EFE, el cardenal Brenes aclaró que “no hay negociaciones” con el régimen Ortega-Murillo sobre la situación de los religiosos presos y reiteró su confianza en un diálogo para superar la crisis que vive Nicaragua.

“Nosotros somos hombres de diálogo, la Iglesia no es de confrontación. El Santo Padre lo ha señalado, la Conferencia Episcopal lo ha señalado muchas veces que todas las situaciones de confrontación no llevan a nada, porque la violencia engendra violencia y una acción trae una reacción”, dijo Brenes.

El obispo de Honduras se muestra poco optimista y no cree que el régimen de Nicaragua esté dispuesto a dialogar para encontrar una salida a la crisis que vive Nicaragua. “Ellos no quieren dar ni una milésima del poder y una negociación trata de eso, que las partes sacrifiquen sus posturas”, planteó el religioso.