El salón VIP de Daniel Ortega en el Hospital Carlos Roberto Huembes

El dictador sandinista ordenó construir un espacio exclusivo en la zona de cuartos privados del recinto hospitalario de la Policía Nacional para atender sus padecimientos de salud. La construcción del edificio ocurrió post la pandemia del Covid-19, pero fue hasta mediados de 2025 que el caudillo lo empezó a utilizar constantemente. DIVERGENTES confirmó que Ortega acudió una o dos veces por semana a este salón VIP durante los primeros tres meses de 2026

Daniel Ortega
Ilustración por Hellmut Escobar para DIVERGENTES

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Los padecimientos de salud del dictador Daniel Ortega, de 80 años de edad, son una incógnita. Hasta ahora, las únicas afecciones confirmadas por el propio caudillo sandinista son un ataque cardíaco y una angina de pecho que desarrolló posteriormente, allá por los años noventa del siglo pasado. Después de esto solo existen versiones de fuentes que “han convivido” con personas allegadas a él en algún momento de su vida. De estos reportes es que nacen versiones que lo señalan de padecer de lupus, e incluso desarrollar un cuadro de insuficiencia renal crónica. 

Sin embargo, la política de secretismo y nula transparencia del régimen con la salud del octogenario dictador—que a falta de evidencia que demuestre lo contrario, parece haberse vuelto alérgico a la luz del sol y a las cámaras que no sean las de aparato de propaganda—facilitan que cualquier especulación se convierta en tema de debate nacional.

DIVERGENTES confirmó que Ortega sí ha enfrentado recientes recaídas de salud, como la que tuvo a mediados del 2025, que evitó que inaugurara el paso a desnivel Julio Buitrago, ubicado en la carretera Norte en Managua. 

Se desconoce cuál fue el evento concreto, pero a raíz de estos problemas médicos recientes se dio la orden de que Ortega se atienda en un salón exclusivo, construido poscovid, en el hospital Carlos Roberto Huembes de la Policía Nacional. Aquí el dictador atiende sus enfermedades y recibe cuidados preventivos de primer nivel.

Preparando recomendación…

La última recaída del dictador

Respecto a la última recaída una fuente vinculada al proyecto dijo a DIVERGENTES que el dictador estuvo enfermo días previos a la fecha de inauguración, anunciada por Rosario Murillo (17 de julio de 2025). La enfermedad que aquejó al líder del régimen sandinista, que no fue detallada por el entrevistado, no fue de “gravedad”. Sin embargo, le imposibilitó estar en sus mejores condiciones para caminar y manejar, tal como lo hizo cuando se estrenó el desnivel de las Piedrecitas en noviembre de 2018.

Ortega mejoró gradualmente y asistió al acto del 19 de julio del año pasado,  rodeado de funcionarios del Estado y simpatizantes sandinistas. Eso sí, a su llegada, se le vio con dificultad para caminar, un tanto apagado y más delgado. El dictador atravesaba en ese momento una enfermedad que le restó condiciones físicas y limitó sus actividades diarias.

El salón VIP de Daniel Ortega en el Hospital Carlos Roberto Huembes
Daniel Ortega hace su entrada a la tarima el 19 de julio de 2025, después de superar una fuerte recaída en su salud que le impidió cumplir con actos populistas previos. DIVERGENTES/ Tomada de El 19 Digital.

“El tratamiento, aunque le ayudó a reponerse, lo debilitó mucho”, explicó una alta fuente vinculada al círculo de poder del régimen Ortega-Murillo. “A partir de esa recaída se comenzó a tratar en el salón privado del hospital”, detalló.

El salón es un anexo del área de cuartos privados del hospital Carlos Roberto Huembes construido poscovid. Los Ortega-Murillo comenzaron a utilizarlo constantemente los últimos meses por recomendación médica. “No es lo mismo tener una pequeña clínica en casa a un hospital a tu disposición”, detalló la fuente.

Internado por cinco días

Dos fuentes adicionales confirmaron que el dictador estuvo internado al menos cinco días entre el 12 de septiembre y el 19 de octubre de 2025. Durante este lapso no se supo nada de él. DIVERGENTES consultó a tres funcionarios del hospital Carlos Roberto Huembes respecto al salón VIP y las hospitalizaciones del dictador. 

Todos confirmaron, bajo condición de anonimato para preservar su seguridad ante las represalias del sandinismo, que Ortega fue atendido en ese lugar bajo estrictas medidas de seguridad y que solo podían entrar al área doctores previamente identificados y personal de confianza de la familia Ortega-Murillo.

“Un señor de esa edad está expuesto a muchas enfermedades. Una gripe, por ejemplo, puede afectarlo más que a una persona joven. Entonces la enfermedad en sí no es grave, pero los síntomas impactan distinto y pueden minar su estado de salud. Entonces, es más fácil lidiar con esto en el hospital, donde tenés acceso a todo, que en tu casa, donde hay equipos, pero no completos, además de la cercanía con los distintos especialistas”, explicó uno de los funcionarios del recinto hospitalario entrevistado por este medio de comunicación.

Después de los cinco días de hospitalización, el dictador fue dado de alta, con la orden de llegar a atenderse regularmente al hospital para controlar las secuelas y recuperar poco a poco su estado de salud.

Ortega reapareció el 19 de octubre de 2025 para despedir a Chen Xi, embajador de China. La actividad fue grabada y transmitida por los canales oficialistas. No hubo transmisión en directo. El aspecto físico de salud del dictador sandinista estaba disminuido y según la fuente del Ministerio del Interior (Mint) entrevistada para este reportaje, precisamente por su decaimiento post enfermedad, se evitó que la despedida del diplomático fuese en vivo frente a sus fanáticos y así contener cualquier contratiempo. 

Embajador Chen Xi
Daniel Ortega y Rosario Murillo despide al embajador de China, Chen Xi, el principal aliado geopolítico del sandinismo. DIVERGENTES/ Tomada de El 19 Digital.

Los cuidados preventivos

Según el testimonio de los funcionarios del hospital y de las dos fuentes ligadas al círculo de poder del Gobierno y del Mint, Ortega continuó atendiéndose en el salón VIP del Roberto Huembes hasta finales de 2025 y los primeros tres meses de 2026. El dictador sandinista llegaba una o dos veces a la semana. A veces en la mañana y otras en la tarde.

“La atención preventiva ha mejorado mucho su estado de salud. La última recaída fue una alerta para tomar en serio este tema”, aseguró una fuente vinculada al círculo de poder del régimen Ortega-Murillo. 

El objetivo de las visitas médicas es el tratamiento final a las secuelas de la última recaída, y la prevención de enfermedades oportunistas que puedan provocar un efecto adverso en el dictador sandinista.

“Chequeos, controles de rutina que una persona de su edad necesita para estar bien y responder en su trabajo como debe ser. Ahora se está tomando más en serio sus padecimientos y por eso las visitas son más constantes”, señaló otra de las fuentes. 

Llegadas controladas y vigiladas

Daniel Ortega hospital
La realidad sobre la condición de salud de Daniel Ortega es una tema manejado con secreto por Rosario Murillo y su entorno más cercano. DiVERGENTES/ Tomada de El 19 Digital.

Las llegadas de Ortega al hospital no son programadas, o al menos, no son informadas a los trabajadores del centro hospitalario. Generalmente, aparece por las tardes, y cuando llega, no deben haber trabajadores cerca del área del salón VIP. Los funcionarios entienden que deben apagar los equipos y salir de sus oficinas más temprano esos días.

Tras 55 días de ausencia, el dictador Daniel Ortega apareció el pasado 20 de abril en un acto público para vociferar contra el presidente Donald Trump. Aunque siempre sin nombrarlo, fue la primera vez que el caudillo sandinista hizo alusión directa al republicano desde que regresó a la Casa Blanca. “Perdió la cabeza” y “sufre un desquiciamiento mental”, dijo en un tono altamente confrontativo.

Fue un Ortega más “vivo”. Nada comparado con las últimas ocasiones. Se le vio más coherente y con una mejor cara. El discurso, aunque confrontativo, lo sostuvo durante toda su intervención. Hasta bajó a saludar a sus fanáticos y tomarse fotos con ellos.  

Volvió a aparecer este lunes 4 de mayo de 2026, en un descafeinado acto en el que dijo que el “el pueblo de Nicaragua ya no tiene miedo”, aludiendo supuestas intenciones de los Estados Unidos de agredir militarmente al país. “Está bien de salud, el trabajo preventivo ha funcionado”, expresó uno de los funcionarios del hospital que habló con DIVERGENTES. 


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