El presidente de la Asamblea Nacional y diputado sandinista, Gustavo Porras, confirmó que a partir de este miércoles 22 de julio la directiva del Parlamento se reunirá con el Consejo Supremo Electoral (CSE) para cumplir el mandato del dictador Daniel Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua y enterrar de una vez por todas la democracia en el país.
“Tenemos convocada una reunión entre la directiva de la Asamblea Nacional y el CSE para identificar cuáles son los elementos para no dejar ni un resquicio para que se pueda meter (en las elecciones) la manipulación terrible de los imperios y de sus lacayos”, dijo Porras en un extracto de una entrevista que le realizó el medio ruso Sputnik, divulgado a su vez por la Asamblea Nacional a través de sus canales oficiales este miércoles.
El operador del régimen informó que, una vez concluya esta misión que les ordenaron, lo convertirán en leyes. Porras calculó que entre finales de esta semana o principios de la próxima introducirán en la Asamblea Nacional una propuesta de reforma de ley para cumplir con el mandato del dictador. El legislador sandinista dijo que harían un “proceso de consultas” con lo órganos de control del Estado, el Ejército, la Policía Nacional, mecanismos del órgano ejecutivo y movimientos sociales, gremiales y sindicales.
El líder del órgano legislativo dominado por el partido en el poder dijo que se han propuesto aprobar “las reformas” en la Asamblea Nacional durante la primera semana de agosto. Porras confirmó que estas reformas constitucionales serán refrendadas en segunda convocatoria en enero de 2027.
El diputado sandinista con más de 20 años en la Asamblea dijo que la expresión Ortega de que “no volverán a haber” elecciones “para que los imperialistas, los enemigos del pueblo” vuelvan al poder “es lapidaria”. Según Porras, la medida se tomará “en defensa de la democracia del pueblo” y, por lo tanto, “somos los nicaragüenses los que decidimos cuándo y cómo serán nuestras elecciones”.
Murillo: “Elecciones sí, pero a lo nicaragüense”
La tarde de este miércoles, la dictadora Rosario Murillo dijo que la historia de los procesos electorales en Nicaragua han estado marcados por la presencia de Estados Unidos y que eso es lo que “no volverá jamás” a Nicaragua. “Elecciones sí, pero elecciones propias. Y cuando decimos propias son de nuestro pueblo bendito. Diseñadas, organizadas desde nuestra soberanía nacional, desde nuestra dignidad nacional, para elegir a los mejores nicaragüenses”, añadió Murillo, quien reafirmó que serán “elecciones nicaragüenses para garantizar estabilidad, seguridad, paz y prosperidad”
Reformas listas para agosto 2026

Las declaraciones de Ortega le han dado la vuelta al mundo y han provocado todo tipo de reacciones internacionales. La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado señaló en su cuenta de X que la dictadura Murillo-Ortega “sigue demostrando ser una enemiga de la humanidad”.
Esta ala del Departamento de Estado instó a sus países aliados de América a unirse “para garantizar que el pueblo nicaragüense pueda, por fin, elegir un futuro libre de tiranía”.
Antes, el secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio hizo el mismo llamado a la comunidad internacional a “unir fuerzas para demostrarle a la dictadura Murillo-Ortega que no puede pretender mantener relaciones normales con otras naciones mientras vulnera los principios fundamentales de nuestro hemisferio democrático”.
En ese contexto, Costa Rica y Panamá han condenado y rechazado las pretensiones de Ortega de eliminar los comicios en Nicaragua. Estas declaraciones han sido rechazadas y descalificadas por la dictadura.
El secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, también se pronunció al respecto: “Eliminar las elecciones es la negación definitiva del derecho soberano del pueblo a elegir a su gobierno. Las elecciones libres, justas y periódicas no son opcionales; son un elemento esencial de la democracia representativa”.
“Todas las personas deben poder votar y postularse”
Por su parte, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, criticó las declaraciones de Ortega y pidió a las autoridades nicaragüenses que reabran el espacio cívico y restablezcan el Estado de derecho.
“Todas las personas de cualquier tendencia política deben poder votar y postularse a cargos públicos”, señaló el jefe de derechos humanos de Naciones Unidas, lamentando que la expresión independiente de ideas y opiniones sea reprimida en Nicaragua, “de forma sistemática”.
Türk no sólo criticó la reciente postura de Ortega sino también otros hechos que en su opinión “acentúan las restricciones a las libertades fundamentales”, como la reciente revocación de credenciales de abogados “sin fundamento jurídico ni explicación oficial alguna”.
También recordó que al menos 46 personas continúan detenidas arbitrariamente en el país centroamericano por motivos políticos, y la creciente represión a la Iglesia católica y otras denominaciones religiosas.
En este sentido, el alto comisionado recordó la falta de información de las autoridades sobre el paradero del obispo Abelardo Mata, de 80 años, desde su detención el 29 de junio.