“La dictadura está provocando furia”: feligreses de Masaya alzan la voz ante prohibición de procesiones

El abucheo contra el comisionado Juan Valle Valle fue una muestra del rechazo de los feligreses de Masaya a la prohibición de las procesiones de San Miguel Arcángel y San Jerónimo. La ruptura entre la Iglesia y el régimen desde 2018 ha provocado que los religiosos no le otorguen la mayordomía a la Alcaldía sandinista en Masaya. “Es una revancha contra la Iglesia por el apoyo que tiene del pueblo”, dijo una religiosa. “Con esta decisión lo que están provocando es más furia en nosotros”, y agrega otro feligrés: “es un atropello a la devoción de Masaya”

Feligreses de Masaya observan a la policía que impide la procesión de su patrono, San Miguel Arcángel. EFE.

Ella le baila a San Jerónimo desde los tres años de edad. Tiene 36 años, y en los últimos meses se había preparado para las fiestas de este santo, el más popular de Masaya. Había ensayado con su pareja, desde julio escogió el traje y eligió las casas donde iba a danzar. Por eso siente que la decisión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de cancelar las procesiones católicas son “una burla para los devotos” de Masaya. “Porque una cosa es ser católicos y otra es ser devotos, como yo, que tienen un sentimiento más fuerte”. 

Una explicación de esto quizá se ejemplifica con el abucheo que hicieron cientos de feligreses este lunes 19 de septiembre al comisionado Juan Valle Valle y una comitiva de policías que lo acompañaban en la iglesia San Miguel Arcángel, durante la celebración de la imagen de este santo, cuya procesión fue prohibida de forma intempestiva, el sábado 17 de septiembre, alegando “razones de seguridad pública”. Afuera de la iglesia el ambiente era tenso. Unas 15 patrullas con antimotines rodearon el templo para cumplir la orden: no dejar que la imagen saliera con su tradicional procesión a las calles de los barrios aledaños. El cerco policial se mantiene hasta este 20 de septiembre y los oficiales no dejan a los devotos acercarse al templo.  

La orden policial la dio a conocer el sábado la Arquidiócesis de Managua, por medio de un comunicado que informaba que la Policía prohibía las procesiones religiosas de las fiestas patronales de Masaya, que inician el 19 de septiembre con la “bajada” (la imagen es bajada del altar y queda expuesta para la veneración) de San Miguel Arcángel y el 20 de septiembre con la “bajada” de San Jerónimo, y que se extiende hasta diciembre, lo que la convierte en la fiesta patronal más larga del país, y algunos dicen, del mundo. 

“La cancelación de la procesión fue un susto para nosotros”, dice la bailarina tradicional. Ella le baila a San Jerónimo para cumplirle una promesa. Como todos los feligreses, la cancelación de las procesiones la conoció de última hora, después de que recogieron dinero para la celebración; y la Alcaldía de Masaya, dominada por el Frente Sandinista, organizó el certamen de la India Bonita, entre otras actividades. “El Frente Sandinista tiene miedo, porque si ellos hacen esa actividad (la procesión de San Jerónimo), saben que todo el pueblo sale y no pueden controlar… Con esta decisión lo que están provocando es más furia en nosotros”, dice la bailarina tradicional. 

El cerco policial se extendió la mañana de este 20 de septiembre a la parroquia de San Jerónimo, Masaya. Foto: Cortesía.

Este es el tercer año consecutivo que no se realiza la procesión de la imagen de San Miguel Arcángel. En 2020 y 2021 no se hizo por la pandemia. Mientras que con la imagen de San Jerónimo, la celebración ha sido organizada por la Alcaldía de Masaya los dos últimos años, sin contar con la participación de la Iglesia Católica. Una fuente de la Cofradía de San Jerónimo dijo a DIVERGENTES que uno de los motivos para cancelar la actividad es que los devotos de este santo se negaron a que la alcaldesa sandinista, Yanina Noguera, fuera la mayordoma de las festividades. “Desde 2018, el Frente Sandinista intenta eliminar todas las actividades de Masaya, en las cuales no tienen control”, dijo la fuente. 

La ruptura entre la Iglesia y el Frente Sandinista ha provocado que el alcalde ya no reciba la mayordomía de las fiestas patronales de San Jerónimo, como era habitual hasta antes de 2018, año de inicio de la crisis política. 

Masaya fue uno de los departamentos donde corrió más sangre durante la crisis: 34 personas fueron asesinadas en las protestas, y su demostración de rebeldía provocó que el barrio indígena Monimbó, uno de los más reprimidos, fuera llamado “El Corazón de Nicaragua”. Desde entonces, el Repligue Táctico, una conmemoración de una estrategia militar del Frente Sandinista durante la insurrección de 1979, no se ha realizado en la ciudad. De hecho, en los últimos dos años el régimen no ha convocado la caminata de Managua hacia Masaya, y se ha limitado a organizar celebraciones virtuales. 

La bailarina tradicional dice sentirse “impotente” porque, según ella, las fiestas de San Jerónimo son especiales, entre otras razones, porque las familias se suelen reunir para ver pasar al santo. “Todos en la iglesia estamos chocados, asombradísimos. Es una burla, porque lo único que demuestran es que quieren desmantelar y fregar a la Iglesia”, añadió.

“Es un atropello a la devoción de Masaya”

Feligreses asisten a la iglesia de San Miguel Arcángel durante la celebración de la bajada de la imagen con la cofradía, hoy en la ciudad de Masaya (Nicaragua). EFE/STR

La prohibición de las procesiones católicas es el último atropello a la Iglesia por parte del régimen Ortega-Murillo, desde la crisis política de 2018, cuando tildó a los jerarcas católicos de “golpistas” y “terroristas”. Sólo para mencionar las embestidas de este año, el régimen expulsó al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag y 18 monjas de la orden Misioneras de la Caridad, fundada por la madre Teresa de Calcuta. Actualmente, tiene detenido, desde hace 46 días, bajo casa por cárcel al obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, después que la Policía allanara su Curia y lo trasladara a Managua, mientras sus acompañantes fueran llevados a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ). 

“El régimen ha emprendido una campaña en contra de la Iglesia Católica y esto es una muestra de que nada está normal y no ha estado normal desde 2018”, dijo un cargador de San Jerónimo, quien tiene más de 30 años de asistir a estas procesiones. “Es un total atropello, porque es de la Iglesia y no tiene nada que ver con el aspecto político”, agrega. 

Según las fuentes de la Cofradía de San Miguel, el Frente Sandinista ha hecho acercamientos con el presbítero de esta iglesia, Ramón López, pero este se ha negado a sus peticiones. “López no es confrontativo con la dictadura, pero tampoco ha aceptado mezclarse con el Frente”, dice la fuente. Ramón López ha quedado a cargo de la parroquia después que el padre Edwin Román se exilió en Estados Unidos por múltiples amenazas en su contra. Román tuvo una actuación destacada de ayuda a personas perseguidas tras esas protestas populares contra el régimen.

El padre de la iglesia de San Jerónimo, José Antonio Espinoza, también se ha solidarizado con las víctimas de la represión. “Tenemos que ser solidarios con el que sufre, con el pobre, con el necesitado, con el exiliado, con el encarcelado, con la familia de los fallecidos”, expresó Espinoza, en septiembre de 2019, cuando anunció los preparativos de esta fiesta. En aquel momento, Espinoza dijo que la fiesta se realizaría con algunos cambios: una procesión más corta, con poca música de filarmónicos y sin pólvora, porque no había mucho dinero, ya que no contaban con el apoyo de la alcaldía. Los personeros del Frente Sandinistas amenazaron a Espinoza en esos días. “Tengo miedo, soy un ser humano”, advirtió el padre. 

“Revancha contra la Iglesia”

El sacerdote Edwin Román, exiliado en Estados Unidos, era el titular de la parroquia de San Miguel. Foto: Carlos Herrera | Divergentes.

Uno de los cargadores tradicionales de San Jerónimo era Marcelo Mayorga, asesinado durante las protestas de 2018. Mayorga era uno de los hombres que se van alternando el peso de “La Montaña” donde va el santo, una mole de hojas y flores que representa “el alma” de la “Ciudad de las Flores”. 

Luego de cuatro años en que esta celebración ha estado marcada por la crisis política y la pandemia, los feligreses de San Jerónimo ya tenían los preparativos para este año: dinero y los lugares por donde iba a pasar. “Que lo hayan cancelado de un día para otro me parece una revancha contra la Iglesia por el apoyo que tiene del pueblo”, dijo una feligrés, de 34 años de edad. “Es una forma de mostrar que el régimen tiene el poder”, agregó. 

En Masaya, las actividades convocadas por el régimen siguen en pie: India Bonita, Agüizotes, Torovenado. Mientras que las iglesias de Masaya mantienen otras actividades, como la veneración de los santos sin procesiones y los novenarios. 

Los feligreses consultados dijeron sentirse “molestos” e “indignados” con las cancelaciones de las procesiones. “Quieren hacer menos a la Iglesia y no van a poder, porque la Iglesia es muy grande, y quienes la apoyamos somos demasiados”, dijo la feligrés.