La primera vez que Bayardo Arce se asomó por la pequeña ventana de la puerta de la celda, para intentar saber dónde lo habían encerrado Rosario Murillo y Daniel Ortega, los carceleros de La Modelo le impusieron un castigo que duró dos semanas, sin interrupción, día y noche. Le pusieron grilletes en las muñecas, en la cintura y en los pies. Solo se los quitaban cuando se duchaba, pero comía y dormía “enchachado”, en una especie de inmovilización que no sólo lo sorprendió por lo desproporcionado, sino porque entendió que el aislamiento total al que lo sumieron venía acompañado de saña.
Los primeros días de encierro para el exasesor económico presidencial, otrora hombre de confianza de Ortega, fueron de desorientación y profundo silencio. Eran las primeras semanas de agosto de 2025, después de que un convoy de la Dirección de Operaciones Especiales lo capturó con violencia en su casa de habitación el 30 de julio. Tras esposarlo y ponerlo boca abajo contra el piso, fue trasladado de madrugada a La Modelo. Pero él, a ciencia cierta, debido a la conmoción, no sabía hacia dónde lo llevaban. Creyó que a la Dirección de Auxilio Judicial, donde el régimen que ayudó a construir suele refundir a los considerados traidores. Por eso intentó ver a través de la puerta de la celda, hablar con un guardia para ubicarse, después de horas de privación de sueño y tres largos interrogatorios.
Pero lo que vino fue el castigo de los grilletes y la orden de que no podía hablar —ni intentarlo siquiera— con los carceleros. Luego de dos semanas de inmovilización y 72 días de incomunicación total, le permitieron a Arce la primera visita familiar en La Modelo. Fue en ese encuentro que el comandante histórico de la Revolución Sandinista, de hecho el último que quedaba leal a Ortega, le contó a su familia los tratos que recibió. En especial sobre la inmovilización con los grilletes, algo que lo afectó mucho psicológicamente.
Luego de denunciar su desaparición forzada en enero pasado y exigir una prueba de vida a principios de marzo de 2026, la familia de Arce relata por primera vez los detalles de su reclusión a DIVERGENTES, motivada sobre todo por la zozobra en la que viven desde el 7 de diciembre de 2025, cuando fue la última vez que le permitieron una visita al empresario sandinista, señalado por la Procuraduría General de Justicia (PGJ) por lavado de dinero y corrupción.

Según su familia, ha sido el propio Arce quien les relató con detalles pormenorizados sus primeros meses en La Modelo, donde estuvo todo ese tiempo sin condena, hasta el 27 de enero pasado, cuando la PGJ dijo que ya había sido juzgado, un día después de que sus familiares lanzaron el primer SOS público por el exasesor presidencial.
“La primera y la última vez que lo vimos estaba todavía algo desorientado, pero ya sabía que estaba en La Modelo”, relataron sus hijos a DIVERGENTES este miércoles. La visita se desarrolló en una sala de La Modelo donde antes fue presentado el obispo Rolando Álvarez. “Estaba bien flaco, en el pecho se le miraban los huesos. Como veinte libras menos. Tenemos miedo porque notamos síntomas de depresión y el agravamiento de enfermedades que podrían llevarlo a la muerte”.
En la incertidumbre desde el 7 de diciembre de 2025, cuando les permitieron la última visita familiar, la zozobra y el temor se han agrandado para la familia de Arce, en especial después de que conocieron, de manera extraoficial, que había sido trasladado a un hospital capitalino hace unas semanas.
“Nos dijeron que lo llevaron al hospital por una gastritis hemorrágica y problemas renales, pero a fin de cuentas no tenemos una noticia confirmada de su estado general. O sea, lo que simplemente queremos saber es si está o estuvo hospitalizado, si está o no está vivo… Eso es todo. No es ningún pleito político, solo queremos saber cómo está el viejo”, claman los hijos.

La familia de Arce lamenta que la prueba de vida exigida ha sido, hasta ahora, ignorada por la pareja copresidencial. “Mañana, 19 de marzo de 2026, habrán pasado ya 231 días desde su secuestro, y desde el 7 de diciembre de 2025, cuando se le vio por última vez, han pasado 102 días. No sabemos nada de él”, insisten con angustia sus hijos.
Los hijos del exasesor presidencial sostienen que su padre ha vuelto a estar en condición de desaparición forzada. La alerta en la que viven se ha desbordado también por la negativa del régimen sandinista de dar fe de vida de otros presos políticos, como Brooklyn Rivera, quien, al igual que Arce, está desaparecido, con un estado de salud incierto y rumores sobre una posible hospitalización que no ha podido ser confirmada por DIVERGENTES.
Al igual que el líder de Yatama, Arce es un adulto mayor. El exasesor presidencial cumplirá este 21 de marzo 77 años, afectado por múltiples enfermedades y dolencias. Primero, una sospecha de melanoma en el brazo izquierdo. Además, padece diabetes, que mantenía controlada con medicación constante y una dieta especial, así como problemas lumbares derivados de hernias discales por las que ya había sido intervenido quirúrgicamente. A esto se suman antecedentes prostáticos y la detección de pólipos potencialmente cancerígenos, que requerían seguimiento oncológico periódico cada tres meses.
Sin acceso a atención médica adecuada en prisión, el estado de salud del comandante sandinista se encuentra en una “situación de alto riesgo”, denuncian sus hijos. Y es eso lo que más temor les provoca, ya que entre 2019 y 2025 cinco presos políticos han muerto bajo custodia del régimen copresidencial, resaltando el general en retiro Humberto Ortega, hermano del caudillo sandinista y cuñado de la copresidenta, o el también general Hugo Torres, quien falleció a causa de atención médica tardía en 2022.
De estos casos letales, el primero de todos fue Eddy Montes, asesinado en mayo de 2019 dentro de La Modelo por un custodio penitenciario durante un operativo represivo. Más recientemente murieron Mauricio Alonso Petri, tras más de un mes en condición de desaparición forzada, y el abogado Carlos Cárdenas Zepeda, luego de casi dos semanas incomunicado.
“Han pasado más de dos semanas desde que pedimos una prueba de vida, pero han sido incapaces de tener un gesto humanitario: hacernos una llamada y decirnos si está bien o no… Pero el silencio es total y, ante todos los antecedentes y los rumores que circulan, obviamente la preocupación es extrema”, dicen los hijos de Arce.
Diez desaparecidos y un debate sobre Arce

Hasta la publicación de este artículo, el Mecanismo de Reconocimiento de Personas Presas Políticas contabiliza 10 presos políticos bajo desaparición forzada. Es decir, 10 familias que viven una zozobra similar a la de los Arce. Esas personas son Douglas Gamaliel Álvarez Morales, Steadman Fagot Müller, Víctor Boitano Coleman, Angélica Patricia Chavarría Altamirano, Leonel Palacios Vanegas, Carlos Ramon Brenes Sánchez, Salvadora del Socorro Martínez Aburto, Larry Javier Martínez Romero y Brooklyn Rivera.
De hecho, este 16 de marzo el Departamento de Estado de los Estados Unidos alertó que el régimen Ortega-Murillo “sigue manteniendo detenidas a personas de edad avanzada y con problemas de salud, como Brooklyn Rivera”.
“Estas personas fueron encarceladas simplemente por expresar su desacuerdo con el régimen y siguen detenidas injustamente en condiciones inhumanas, privadas de derechos básicos y de atención médica. La crueldad del régimen contra quienes se atreven a alzar la voz es inaceptable”.
A pesar del señalamiento de Washington, en específico sobre el líder de Yatama, los copresidentes no han presentado prueba alguna de vida de él. Fuentes estadounidenses confirmaron a DIVERGENTES que el Departamento de Estado dirigido por Marco Rubio sigue esperando una respuesta sobre Rivera.
A la fecha, el Mecanismo de Reconocimiento de Personas Presas Políticas contabiliza a 46 personas detenidas por razones políticas, entre ellas Bayardo Arce. Sin embargo, el organismo advierte que esa cifra podría ser mayor por el subregistro existente.
El reconocimiento del exasesor económico presidencial como preso político por parte del Mecanismo ha desatado un intenso debate sobre si es o no una persona detenida por razones políticas. No obstante, el organismo ha explicado que la inclusión de Arce responde a criterios internacionales de derechos humanos y el debido proceso.
La principal crítica al catalogar a Arce como preso político es su vinculación con el régimen Ortega-Murillo, en especial por ser uno de los artífices del financiamiento del partido de Gobierno. No obstante, fuentes sandinistas aseguraron a DIVERGENTES que Arce intentó renunciar en varias ocasiones a su cargo como asesor presidencial en materia económica, pero Ortega no le aceptó la renuncia.
En ese limbo, ostentando un cargo ornamental, la copresidenta Murillo apartó a Arce de manera radical de la zona de influencia del poder por considerarlo un crítico del proyecto de sucesión dinástica que ella encabeza. Las fuentes del allegadas al partido rojinegro coinciden que ella recurrió a la prisión para neutralizarlo políticamente y eliminar uno de los últimos “estorbos internos” que le quedaban.